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Lunes, 24/4/00

Dos nuevos estudios confirman la escasa eficacia en pólipos colorrectales

Dieta alta en fibra y baja en grasa no reduce la recidiva de adenomas

Dos estudios realizados en centros estadounidenses de oncología revocan la teoría de que la adopción de medidas dietéticas con alto contenido en fibra, derivado del consumo de frutas y hortalizas, ejerce un efecto beneficioso en la prevención de recurrencias de adenomas colorrectales. Al parecer, tampoco es cierto el hecho de que un suplemento cereal con elevado contenido en fibra proteja contra adenomas.

La adopción de una dieta con bajo contenido en grasas y elevado en fibra, frutas y hortalizas no influye en el riesgo de recurrencia de los adenomas colorrectales, precursores de la mayoría de los cánceres de colon. Igualmente, parece no ser válida la teoría de que un suplemento dietético cereal con alto contenido en fibra proteja frente a estas lesiones, según dos nuevos estudios publicados en el último número de la revista The New England Journal of Medicine.

En el primer trabajo, el equipo liderado por Arthur Schatzkin, del Instituto Nacional del Cáncer, en Bethesda, Estados Unidos, seleccionó a 2.079 hombres y mujeres de 35 años o más a los que se les habían extirpado uno o más adenomas, confirmados por histología, seis meses antes del inicio del estudio . Fueron asignados a uno de los siguientes grupos: uno de intervención, que siguió una dieta con bajo contenido en grasas (20 por ciento total de calorías) y elevado contenido en fibra (18 gramos de fibra dietética por 1.000 Kcal), frutas y hortalizas (3,5 raciones por 1.000 Kcal), y un grupo control al que se le proporcionó un folleto sobre alimentación sana y dieta habitual. La inclusión en el estudio requería de una colonoscopia completa tras la extirpación de pólipos adenomatosos; esta prueba se repitió al cabo de uno y cuatro años de haberse incluido en el ensayo.

Finalizaron 1.905 de las personas que lo habían iniciado (91,6 por ciento) De los 958 individuos asignados al grupo de intervención y de los 947 asignados al grupo control que finalizaron el estudio, un 39,7 y un 39,5 por ciento, respectivamente, presentaron al menos un adenoma recurrente; la razón de riesgo sin ajustar fue de 1,00 (intervalo de confianza del 95 por ciento; 0,90 a 1,12).

Sin diferencias

En los que presentaron adenomas recurrentes, la media (+/-DE) de estas lesiones fue de 1,85+/-0,08 en el grupo de intervención y de 1,84+/-00,7 en el grupo control. La incidencia de recurrencia de adenomas de tamaño grande (con un diámetro máximo de al menos un centímetro) y de adenomas avanzados (definidos como lesiones con un diámetro máximo de al menos un centímetro o con al menos un 25 por ciento de elementos vellosos o evidencia de displasia de grado elevado, incluyendo carcinoma) no difirió significativamente entre los dos grupos, lo que demuestra que la intervención dietética no inhibe el desarrollo de los adenomas colorrectales.

La suplementación dietética con fibra de salvado de trigo tampoco protege frente a los adenomas colorrectales recurrentes, al menos tal y como se ha utilizado en el estudio coordinado por David Alberts, del Centro del Cáncer de Arizona, en Estados Unidos, y realizado en colaboración con el Grupo de Prevención del Cáncer de Colon de Phoenix. Las 1.429 personas analizadas, hombres y mujeres entre los 40 y los 80 años, con extirpación anterior de adenomas, fueron sometidos a dosis altas (13,5 gramos por día) o bajas (2 gramos por día) de fibra de salvado de trigo. La variable principal fue la presencia o ausencia de nuevos adenomas en la colonoscopia de seguimiento. En la colonoscopia de seguimiento se identificó al menos un adenoma en 338 individuos del grupo de suplementos con elevado contenido en fibra (47 por ciento) y en 229 del grupo de suplementos con bajo contenido en fibra (51,2 por ciento). La razón de probabilidad ajustada multivariante de adenoma recurrente en el grupo con elevado contenido en fibra frente al grupo asignado a bajo contenido en fibra fue de 0,88 (intervalo de confianza del 95 por ciento, 0,70 a 1,11; P=0,28), y el riesgo relativo de recurrencia, según el número de adenomas entre el grupo asignado a bajo contenido en fibra fue de 0,99 (intervalo de confianza, 0,71 a 1,36; P=0,93). (N Engl J Med 2000; 342: 1.149-1.155/1.156-1.162).

Alimentos que no hay que abandonar

De los resultados que se publican en The New England Journal of Medicine se puede extraer la conclusión de que ni las dietas bajas en grasa ni las altas en fibra parecen beneficiar en la reducción en el número de recidivas de adenomas colorrectales. De hecho, los trabajos controlados y aleatorios realizados por los grupos de investigadores coordinados por Schatzkin y Alberts, dentro del Ensayo de Prevención de Pólipos, señalan que el empleo de nutrientes y/o de suplementos alimentarios no reduce el riesgo de cáncer colorrectal a corto plazo en lo que se refiere a la prevención de adenomas. En un editorial que acompaña a los ensayos, el profesor Tim Byers, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado, en Estados Unidos, explica que, a pesar de ello, existen múltiples razones para seguir una dieta baja en grasas y elevada en fibras, frutas y verduras o para mejorarla con suplementos dietéticos: "Sin embargo, entre ellas no parece encontrarse la prevención de nuevos adenomas colorrectales, al menos durante los primeros tres o cuatro años". Ahora bien, el experto también reconoce que los resultados negativos de estas dos nuevas investigaciones no tienen por qué ser definitivos. "De hecho, es preciso seguir analizando cuáles son las relaciones entre la alimentación y el cáncer colorrectal. Las respuestas definitivas nos las suministrarán los resultados de estudios de observación epidemiológicos, controlados y aleatorios", destaca Byers, quien además subraya el hecho de que la mayoría de las investigaciones llevadas a cabo en este campo se encuentran limitadas por su periodo de control, que suele ser a corto plazo. Insiste también en que otros estudios han corroborado los beneficios de las frutas y verduras en la prevención de varios tipos de cáncer. (N Engl J Med. 2000; 342: 1.206-1.207).


DM. Nueva York

Lunes, 24/4/00

Conferencia de Biología Experimental 2000

Es preferible obtenerlo de la dieta

La ingesta de calcio debe mantenerse en el tiempo

Investigadores del Departamento de Agricultura de Estados Unidos han advertido de que para mantener unos huesos sanos es necesario ingerir una cantidad suficiente de calcio. La pérdida de densidad ósea asociada al envejecimiento vuelve a los niveles pre-tratamiento poco después de abandonar la ingesta de complementos de calcio, según se ha puesto de manifiesto en la Conferencia de Biología Experimental 2000, que ha tenido lugar en San Diego.

Los expertos en nutrición y osteoporosis han defendido la necesidad de cumplir con las cantidades dietéticas de calcio recomendadas, preferiblemente obtenidas a través de la dieta, con el fin de mantener y reforzar la densidad ósea El calcio es especialmente importante para los adolescentes, que ven aumentar la densidad ósea hasta alcanzar niveles máximos, y para las postmenopáusicas. La pérdida de masa ósea puede provocar osteoporosis y aumenta el riesgo de fracturas en las personas mayores.

En un estudio de la Universidad de Tufts, el equipo de Bess Dawson-Hughes examinó la ingesta de calcio y la densidad ósea en cerca de 300 mujeres y hombres mayores de 65 años en un periodo de dos años. Todos los participantes habían tomado complementos de calcio durante tres años antes del inicio del estudio. Una gran parte abandonó los suplementos. Un año después, las mujeres volvieron a los niveles de densidad ósea previos al tratamiento. Sin embargo, en los hombres los beneficios duraron algún tiempo más. DM. San Diego

Una dieta variada en los niños influye en el rendimiento escolar

Seguir una dieta variada a los dos años "tiene un gran efecto sobre el rendimiento del niño en exámenes, tanto cognitivos como de rendimiento", explica Michelle Méndez, de la University at North Carolina, en Chapel Hill (Estados Unidos), autora de un estudio presentado en la conferencia Experimental Biology 2000 (ver sección de medicina), que se celebra esta semana en San Diego (Estados Unidos). Varios estudios anteriores han sugerido que los niños que siguen dietas basadas en pocos tipos de alimentos son más propensos a tener deficiencias en micronutrientes como el hierro y el zinc.

La investigadora ha examinado el desarrollo longitudinal de cerca de 1.300 niños filipinos, en su mayoría de clase social baja, nacidos a principios de 1980. Al mismo tiempo que analizaba los resultados de las entrevistas realizadas con las madres, Mendez comparó la variedad dietética a la edad de dos y ocho años con el rendimiento escolar a los once. Encontró una diferencia "sustancial" entre el rendimiento intelectual y académico de los niños alimentados durante su infancia con alimentos variados y ricos en energía y los que siguieron una dieta poco variada y pobre. Los niños que crecieron con una dieta limitada (normalmente pescado, arroz y maíz) obtuvieron puntuaciones académicas por debajo de la media, mientras que los que siguieron una dieta variada (incluyendo más frutas y verduras) obtuvieron una puntuación ligeramente por encima de la media. Los niños mal alimentados que vieron mejorar la calidad de la dieta a los ocho años mostraban un aumento en el rendimiento escolar, añade Méndez, aunque no logran alcanzar la puntuación de los que recibieron una dieta variada desde los dos años.


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