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Viernes, 5/5/00
LII Reunión Nacional de la Asociación Americana de Neurología
Los trabajadores que tienen una exposición laboral al plomo presentan un mayor riesgo de desarrollar Alzheimer. Dicha teoría se relaciona con otra que asegura que la actividad intelectual protege frente a la neurodegeneración, ya que los trabajadores expuestos a dicho material suelen tener un nivel educativo bajo, según se ha puesto de manifiesto en la Reunión Anual de la Asociación Americana de Neurología.
La exposición laboral al plomo puede, a largo plazo, incrementar el riesgo de desarrollar Alzheimer en la edad adulta, según un estudio presentado en la LII Reunión Anual de la Academia Americana de Neurología, que se ha celebrado esta semana en San Diego. Los investigadores, coordinados por Elisabeth Koss, del Hospital Universitario de Cleveland, en Ohio, han comparado la historia profesional de 185 sujetos con Alzheimer y de otros 303 individuos sin dicha patología. Utilizando las estadísticas del Centro Nacional de Exposición Laboral, los científicos han estimado la probabilidad de exposición a tóxicos en cada uno de los trabajos. Así, la exposición laboral a tóxicos se multiplicó por el número de años que un sujeto estuvo trabajando en el lugar de exposición para determinar el tiempo de contacto con el elemento tóxico.
Aunque ya se sabía que esta situación era dañina, no se conocían con exactitud los efectos que podía producir a largo plazo. En el lugar de trabajo, el contacto con el plomo suele ser por la inhalación del polvo de dicho metal y por el roce con la piel. Un gran número de estudios han mostrado que la educación ofrece un papel protector frente a la enfermedad de Alzheimer. Como los sujetos con menor educación son más propensos a desarrollar trabajos mecánicos, pueden tener más exposición al plomo que los que se dedican a trabajos de oficina, los investigadores han ajustado estadísticamente a los participantes en función de los niveles educacionales.
En el trabajo también se observó que los pacientes con Alzheimer eran mayores que los que no tenían la enfermedad. En la citada reunión, el equipo de Robert Friedland, del Hospital Universitario de Cleveland, en Ohio, asegura que una vida activa intelectualmente ayuda a prevenir el Alzheimer. Los investigadores creen que la estimulación cerebral asociada con unas actividades intelectuales y físicas actúa frente a la neurodegeneración, a pesar de que los científicos no han podido descartar la posibilidad de que niveles menores de actividad mental son síntomas de la enfermedad en momentos muy precoces. Friedland comenta que se deben llevar a cabo más trabajos, porque el suyo se ha hecho estudiando la actividad intelectual de los últimos cinco años. Beneficios del tabaco
Algunos trabajos ya habían demostrado que los fumadores presentan una menor tasa de Parkinson, pero un estudio del equipo de Patricia Willems-Giesberg, del Centro Médico de la Universidad Erasmus, en Rotterdam, presentado en la LII Reunión Anual de la Academia Americana de Neurología, indica que los beneficios del tabaco se extienden a los consumidores de café y de alcohol, lo que sugiere que los comportamientos adictivos tienen unos mecanismos químicos cerebrales que ayudan a prevenir el Parkinson. El trabajo se ha realizado durante más de 10 años en 8.000 sujetos mayores de 50 años.
DM. San Diego
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