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Para el médico formado
en la Facultad de medicina, es muy difícil “a priori” aceptar o entender los
innumerables vocablos y la terminología propia de la Homeopatía, mas aún
entender la forma misma de ver al paciente y peor el método curativo de esta
disciplina.
Aceptar que es una realidad palpable lo que siempre nos
repetían: “Hay que curar enfermos y no enfermedades” es una gran verdad en la
Homeopatía, que no nos debe importar mas el órgano enfermo, sino el paciente y
que debemos cambiar nuestra forma de pensar por bien de la persona enferma,
aceptando que en medicina no existen dogmas preestablecidos y que postulados
inamovibles, sino que constantemente
debemos mantener nuestra mente abierta para que por medio del razonamiento
aceptemos que existen formas de curar que se acercan más a la verdad del
paciente.
Uno de los primeros cambios que debemos tener en nuestra
actitud son los conceptos de salud y enfermedad .
Salud, según
la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la estabilidad física, psíquica y
social del individuo. Deberíamos preguntarnos si con nuestro método de curar
(cualquiera sea este), llegamos siquiera lejanamente a este equilibrio ideal, no lo creo. Y mas aún cuando pensamos que
salud es, la ausencia de órganos enfermos o peor aun creemos haber llevado al
estado de “salud” cuando apenas hemos quitado los síntomas de un solo órgano
que pertenece a una persona enferma. En
el Organón de la Medicina de Hahnemann encontramos la respuesta a qué es
salud?, la cual escrita hace 200 años se mantiene hasta la actualidad. Pero
recapacitemos si nuestro concepto de salud va con lo que presentan nuestros
pacientes. Salud sería esa estabilidad tanto interna (espíritu - razón –
energía vital), como externa (corporal) que le permite relacionarse
adecuadamente consigo mismo y con la sociedad que lo rodea.
Enfermedad, según lo establecido es el órgano o sistema
que se encuentra alterado en su funcionamiento y que presenta manifestaciones
externas como son inflamación, dolor, ardor, etc. que presentan signos y
síntomas como son secreciones, eritemas, catarros propios de dicho
desequilibrio llamado “Enfermedad”, lógicamente esto lo podemos medir y para
esto tenemos incluso las mas sofisticadas herramientas médicas. Acaso el ser humano es solo la unión de
partes materiales, que funcionan adecuadamente y que cuando no lo hacen,
nuestra limitada misión sería lograr quitar esos dolores, inflamaciones o demás
expresiones propios de dicha “enfermedad”.
O es que cuando tenemos un dolor no es sino
una manifestación externa que nos esta indicando que un ser humano en toda la
extensión de la palabra, se encuentra en estado de desequilibrio (enfermedad) y que debemos ir mas allá y
encontrar la forma no simplemente de aliviar un órgano sino que debemos buscar
la forma de llevar a este individuo a su estado de equilibrio,(salud).
¿Cómo conseguir
entender que la enfermedad tiene otro concepto y cómo lograr la salud? Es mas
complicado de lo que creemos.
La mejor forma de
lograrlo es estudiando profundamente La Homeopatía y en ella encontraremos la
fuente para ayudar a nuestros pacientes.
De este modo empezaremos cambiando nuestra limitada
visión, así, nos tocaría dar un paso
atrás para ver LA TOTALIDAD DEL PACIENTE,
y consideremos a este como un ser humano capaz de amar, odiar, desear,
vivir plenamente e individualmente “su mundo”, y su actuación inequivocamente
propia, frente al medio que lo rodea, cómo él reacciona y cómo el medio
reacciona ante él. Es decir es LA RELACION CON....
Visto
de esta manera debemos estudiar al individuo desde el centro a la periferia, y
el orden a seguir es el siguiente:
1) Afectividad
2) Razón
3) Memoria
4) Síntomas
generales
5) Síntomas
particulares
No podríamos entender a la Homeopatía, sino dejamos de
lado nuestra limitada visión sobre lo que es la enfermedad, si nos mantenemos
en que el individuo no es mas que la
suma de sus partes y que las enfermedades son estas partes a las cuales hay que
curar en su individualidad orgánica y que además estas son producidas
básicamente por microorganismos patógenos, no lograremos visualizar ni de lejos
el verdadero concepto de ENFERMEDAD
Si nos mantenemos en nuestra postura de hacer desaparecer
síntomas locales y en este afán utilizamos cualquier terapéutica para este fin,
llámese esta Fitoterapia, Acupuntura, Terapia Neural, Quiropraxia, etc., solo
estaremos realizando, una ALOPATIA disfrazada con otro nombre, pues en ningún
caso tomaremos la totalidad de los síntomas y en ningún caso llegaremos a CURAR
verdaderamente al paciente.
Desgraciadamente la medicina perdió su rumbo tratando de
encontrar a la enfermedad en innumerables exámenes, cada cual mas sofisticado
tratando de hallar en sus complicados resultados la presencia de la enfermedad.
Como poder medir la dinámica vital, cómo poder medir lo
intangible, como sopesar el pensamiento, las ilusiones, los miedos o los
deseos. Solo la Homeopatía Unicista
Hahnemaniana puede hacerlo, tomando la totalidad de los síntomas tanto del Espíritu divino dotado de razón y
de sus propias manifestaciones a través de la Energía Vital en la materia
llamada cuerpo.
Hahnemann de el párrafo # 15 de su Organón, nos indica
que enfermedad es :
“La perturbación
morbosa del dinamismo (principio vital) que anima nuestro cuerpo en el interior
invisible y la totalidad de los síntomas perceptibles externamente producidos
por dicha perturbación en el organismo y que representa la enfermedad existente,
constituyen un todo; no son mas que una misma cosa”
es decir nos especifica
claramente que las manifestaciones externas consideradas como enfermedades en
la alopatía, no son sino solo eso: “manifestaciones”, de ese desequilibrio
dinámico llamado enfermedad. Que el individuo como tal no puede tener varias
enfermedades a la vez, sino que es una sola persona enferma, por lo tanto
cualquier disciplina que quiera desmembrar a al organismo en infinidad de
partes y curar las del mismo modo, en partes, esta equivocada pues ese desequilibrio dinámico afecta a
todo el organismo y no solo a una o algunas de sus partes.
En su simple conceptualización Hahenmann además nos
manifiesta que “Enfermedad no es mas que
la alteración en el estado de salud del individuo”, que maravilloso poder de síntesis, que una verdad que nos resulta tan obvia,
contenga verdades tan profundas. Sabemos que el concepto de salud no es tan
simple como pensamos y ahora tomando el concepto de enfermedad lograremos
entender que nos quiso decir en el
Párrafo #1 al instar al médico a
“Curar” a la persona enferma.
Es así que si meditamos
sobre el concepto de enfermedad tenemos que ir mas allá de nuestra formación en
la Medicina Ortodoxa y aceptar sin dilaciones, que enfermedad es una sola como
uno solo es el individuo, por lo tanto no puede existir ninguna otra forma de
ver a la persona sino en la totalidad de los síntomas
Ahora bien, la persona no necesariamente se enferma por
simples influencias externas, como son variaciones en el clima, sustancias
tóxicas, medicamentos, influencias psíquicas positivas o negativas, etc. Así
por ejemplo, una comida que se encuentre en mal estado no necesariamente
produce “enfermedad” en el individuo,
pues el organismo inconsciente se defiende eliminando dicha agresión por
medio de sus excretas, y no permite de esta manera que el daño sea profundo.
Debemos enseñar al paciente a vivir con estas manifestaciones, que no son sino
una forma de mantenerse en el estado de salud.
Todo cambio
mórbido que influya profundamente en el individuo y que cause una alteración en
el dinamismo (Fuerza Vital) y de esta
manera logre un daño generalizado que afecte a la totalidad de individuo,
deberá considerarse verdaderamente patógeno y en este momento la persona estará
en estado de enfermedad.
Lógicamente esta
alteración dinámica no se produce exclusivamente por agentes externos, sino que
puede estar causado por un desequilibrio en el propio interior, que viene
incluso de tiempo atrás o de generaciones anteriores, y de esta manera el ser humano nace con una predisposición a la
enfermedad, con lo cual este concepto varía diametralmente a lo aceptado
normalmente.
De esta manera
podemos visualizar al individuo tanto en su interior como en su exterior y la
enfermedad se producirá necesariamente desde el exterior en forma centrípeta,
de la periferia al centro, así como la curación será centrifuga, del centro a
la superficie. Por lo tanto la aparición de síntomas superficiales no serán
sino la manifestación externa de ese desequilibrio interno que puja por
eliminar el agente mórbido, alcanzando de esta manera el equilibrio, o salud.
Esto quiere decir
que si el individuo se mantiene con una gran sintomatología se mantiene
enfermo, y al vivir en una aparente tranquilidad con pequeñas manifestaciones
que lo único que persiguen es mantener al individuo en equilibrio esto es
salud, esta armonía lógicamente le ayudará a alcanzar sus altos fines de
existencia.
Partiendo de esta
premisa encontramos que pueden existir dos clases de enfermedades: NATURAL Y PATOGENICA.
Enfermedad natural será aquella
propia del individuo, por una alteración en su equilibrio dinámico, por
influencias externas o internas, con manifestaciones individuales y únicas.
Enfermedad patogénica, será aquella que presenta
sintamos causados por del medicamento homeopático administrado a un paciente,
síntomas propios, personales y profundos del individuo como reacción al
medicamento que él es particularmente sensible, por su predisposición mórbida de terreno que Hahneman le llamó
miasma.
Claro está que
hay que tener cuidado en no culpar a un medicamento de todos los síntomas, pues
posiblemente sean manifestaciones propias del individuo que estimulados por el
efecto curativo del medicamento se nos muestran en su forma
característica. Si el medicamento no es
el adecuado, y la persona es sensible, podrá manifestarse a través del
individuo, por esta razón será importante mantener las cuatro siguientes
premisas, para estudiar adecuadamente los síntomas:
1. Síntomas latentes
que el enfermo después de largo tiempo no ha vuelto a sentir.
2. Síntomas
raramente experimentados
3. Síntomas que
permanecen vagos e imprecisos y que por esta medicación adquirirán mayor
intensidad.
4. Síntomas nuevos
Es decir el
desequilibrio que puede causar un medicamento homeopático es muy grave, pero es
propio del individuo, recordemos que el medicamento es un sustancia también
dinámica, y que como tal podría alterar dinámicamente al individuo, que se
manifiesta con síntomas que no los tenía antes del tratamiento y que si
realizamos un seguimiento encontraremos que son propios del medicamento. Esto
nos llevaría a causar un desequilibrio en sumo grado, por lo cual para
administrarlo se debe realizar un estudio profundo del individuo para evitar
este grave desequilibrio dinámico.
Si tomamos en
cuenta lo anteriormente expuesto, resulta mas que evidente que tenemos que tener cuidado en la
administración de una sola sustancia, qué podremos decir si la administración
se la realiza con la unión o alternancia de varios medicamentos dinámicos a la
vez, es decir el complejismo resulta
absurdo desde cualquier punto de vista pues el daño puede ser profundo e
irreversible, esto lo estudiaremos mas
tarde al referirnos a los medicamentos.
El medicamento
individualizado que se asemeje mas al paciente, no lo cura por si mismo
simplemente, sino que excita la dinámica vital perturbada, de manera dinámica,
poniendo de esta manera en marcha, la
ley de curación.
Theophrastus
Bombastus von Hohenheim, a quien se le conocía como Paracelsus, fue uno de los
primeros en pensar que las enfermedades tenían su causa en influencias
externas, y además defendió que las plantas y los metales poseían principios
activos que se podían comparar a las
enfermedades. Afirmaba además que ciertos venenos dados a dosis bajas podían
curar la enfermedad que habían causado. Estaba pues cerca del curar por los
similares. Desgraciadamente esta idea no fue tomada con la seriedad del caso y
se mantuvo la escuela de los contrarios que quitaba el síntoma local, y además
que era más aceptado entre la población, tal vez por ser mas fácilmente
comprensible, a pesar de que su salud general se deterioraba más y más.
Dr. Ider Salgado Torres
HOMEOPATA
Quito – Ecuador – Sudamerica
E-mail: ider@impsat.net.ec
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