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ORGANON DE LA
MEDICINA
PREFACIO DEL TRADUCTOR
La sexta edición del "Organón" tal como Hahneman
la dejó lista para publicarse, viene a ser una reproducción interfoliada de la
quinta, la última edición alemana publicada en 1833. Cumplidos sus 86 años de edad y mientras estaba en ejercicio
activo de su profesión en París, llevó a cabo su revisión completa, repasando cuidadosamente párrafo por párrafo
y haciendo cambios, supresiones, anotaciones y adiciones.
El mismo Hahnemann participó a varios amigos suyos la
preparación de otra edición de 'su gran obra, como es evidente, entre otras,
por una carta dirigida a Boenninghausen, su discípulo más apreciado y su íntimo
amigo. Escribiéndole desde París, dijo:
"Estoy trabajando en la sexta edición del “Organón” a la que dedico varias
horas los domingos y jueves, dedicando todo el tiempo restante al tratamiento
de los enfermos que vienen a mi consultorio." A su editor, Mr. Schaub, en Dusseldorf, escribió en una carta
fechada en París, febrero 20 de 1842, lo siguiente: "He terminado ya
después de diez y ocho meses de trabajo, la sexta edición de mi
"Organón" la que más se aproxima a la perfecci6n entre todas."
El expresó, además, el deseo de que se imprimiese en la
forma mejor posible respecto a la calidad del papel, tipos perfectamente
nuevos, en una palabra, deseaba que su apariencia fuese excepcionalmente bella
como que probablemente sería la última.
Estos deseos del venerable autor han sido realizados exactamente por los
actuales editores.
Todas las anotaciones, cambios y adiciones han sido
cuidadosamente traducidas de original que está en mi poner. Hahnemann hizo todo esto en sus Manuscritos
con su letra notablemente pequeña y clara, manuscritos perfectamente
preservados durante todos estos años y tan legibles ahora como cuando acababan
de escribirse. En las partes muy
extensas en que no hizo ningún cambio, incluyendo la larga Introducción, he
adoptado la excelente traducción de la quinta edición por el Dr. Dudgeon, que
une a la brillantes en el manejo del inglés a perfección, un apego fiel y
notable al estilo y construcción peculiares de Hahnemann.
Los siguientes son algunos cambios más importantes que se
notan en esta última edición.
En una nota extensa al párrafo 11 da gran importancia a la
pregunta: ¿Qué es la influencia ¿dinámica?
En los párrafos 22 y 29 se encontrará su última concepción respecto al
principio vital-dinámico-término éste que usa en toda la obra de preferencia a
fuerza vital como en las ediciones anteriores.
Los párrafos 52 y 56 han sido escritos de nuevo
completamente y se añadieron largas notas a los párrafos 60-74. También ha sido renovado prácticamente todo
el párrafo 148, que se refiere al origen de la enfermedad, negando que la Materia peccans, sea el primer factor etiológico.
Son de gran importancia los párrafos 246-248 respecto a las
dosis en el tratamiento de las enfermedades crónicas. Principia aquí con la dosis única y aconseja la repetición de las
dosis, pero en potencias distintas. Los
párrafos 269-272 están consagrados a la enseñanza técnica para la preparación
de los medicamentos homeopáticos, especialmente de acuerdo con sus últimas
ideas.
La enojosa cuestión del uso de dos remedios al mismo tiempo,
siempre que no sean compuestos químicos, está completa y definitivamente
resuelta en el párrafo 273, y aclaradas todas las dudas respecto a la
impropiedad de tal proceder.
La nota del párrafo 282 es completamente nueva y de gran
importancia. Aquí el tratamiento de las
enfermedades crónicas que dependen de la psora, la sífilis y la sicosis, se
separa por completo del que aconsejaba en ediciones anteriores. Aquí aconseja comenzar el tratamiento con
grandes dosis del remedio específico, y si fuese necesario varias veces al día
y gradualmente ascender a dinamizaciones más altas. En el tratamiento de las verrugas se considera necesaria la
aplicación local acompañada del uso interno del mismo remedio.
El libro como ahora aparece es la última palabra de
Hahnemann, concerniente a los principios expuestos por él en la primera y
subsecuentes ediciones, iluminada y ampliada por su vasta experiencia adquirida
en la última parte de su carrera médica en el tratamiento de . las enfermedades
agudas y crónicas. Desde el punto de
vista histórico, este libro en su sexta edición es de una importancia e interés
muy grandes, completando en efecto, el maravilloso encadenamiento de la
percepción filosófica de Hahnemann, en la práctica de la medicina. El "Organón" de Hahnemann es la
más elevada concepción de la filosofía médica, cuya interpretación práctica
hace brotar una fuente inmensa de luz que guiará al médico por medio de la ley
de Curación a un mundo nuevo en terapéutica.
Esta edición va engalanada con una Introducción por el Dr.
James Krauss, de Boston, ilustrado discípulo de Hahnemann, a quien deseo aquí
manifestar mi gratitud por la Introducción y otra ayuda valiosa que me prestó.
William Boericke
San
Francisco, Diciembre de 1921.
INTRODUCCION
(A la traducción del Dr. Boericke, de la edición de la sexta edición del
Organón de Hahnemann)
La excelencia de la traducción de Dudgeon, al inglés, de la
quinta edición alemana del Organón de Hahnemann, se conserva de una manera
íntegra en esta sexta hecha por el Dr. William Boericke, a quien la profesión
médica es deudora doblemente por haber librado esta auténtica y última obra de
Hahnemann de posible extravío, y por haberla puesto en un inglés bueno, claro e
inequívoco. Dos veces estuvo en peligro
de perderse este manuscrito de Hahnemann.
La primera durante el sitio de París, en la guerra Franco-Prusiana de
1870 a 1871, y la segunda en la invasión de Westphalia durante la guerra
mundial de 1914-1918. El Dr. Boericke
fue el elemento principal por cuyo medio se adquirió este último manuscrito
profesional de Hahnemann para el mundo médico.
Todo lo que Hahnemann ha escrito es de interés médico
historico, y no obstante la pretensión injustificada y llena de prejuicios de
los llamados historiadores médicos, en quitar a Hahnemann toda importancia
histórica en medicina, este hombre es una de las cuatro personalidades de la
época en la historia de la ciencia médica.
Hipócrates, el Observador, introdujo el arte de la observación clínica
como la base necesaria del diagnóstico patológico. Galeno, el Divulgador, propalo con poderosa autoridad las
enseñanzas de Hipócrates en todo el mundo médico. Paracelso, el impugnador, introduce la química y la física
analíticas en la práctica médica.
Hahnemann, el Experimentador, descubrió la fuente sintomática tanto del
diagnóstico patológico como del terapéutico y de esta manera convirtió en
científica la práctica de la medicina.
En la práctica científica de la medicina, examinamos a todo
paciente que sufre de cualquiera enfermedad localizada, trófica y tóxica con el
fin de obtener todos los signos y síntomas de dicha enfermedad; todos los
efectos patológicos, para hacer el diagnóstico terapéutico y el
pronóstico. Examinamos observando el
estado patológico y comparándolo al fisiológico para la interpretación del
diagnóstico, la afirmación del pronóstico y la aplicación terapéutica. Diagnosticamos clasificando la condición
patológica actual con condiciones patológicas semejantes. Diagnosticamos el
lugar anatómico, el dónde, es decir, los órganos y las partes de los órganos
afectados. Diagnosticamos el proceder
fisiológico, el qué, es decir, el curso de las inflamaciones, exudaciones,
degeneraciones, necrosis, atrofias, hipetrofias, aplasias, hiperplasias. Diagnosticamos el factor etiológico, el
cómo, es decir, antecedentes de predisposición de desarrollo, traumáticos,
infecciosos y de excitación. Diagnosticamos
la aplicación terapéutica, la finalidad, es decir, el tratamiento curativo y
paliativo, y el profiláctico por medio de la higiene y saneamiento.
El tratamiento de enfermos sujetos a malformaciones, a mala
nutrición, mala posición, heridas, cuerpos extraños. inflamaciones traumática e
infecciosa neoformaciones, se realiza
con medios médicos, quirúrgicos e higiénicos, o una combinación de todos estos
en un caso dado. La cirugía puede remover o paliar las consecuencias de
excesos, defectos o perversiones anatómicas.
El alimento, agua, aire, calor y frío, luz y electricidad, ejercicio y
trabajo, masaje y sugestión, así como el empleo de glándulas para reemplazar
glándulas, vacunas para formar anticuerpos y sueros para suplir anticuerpos,
pueden remediar o paliar los efectos de excesos, deficiencias o perversiones
fisiológicas, pueden restaurar la higiene y establecer el saneamiento. La medicina en forma de sustancia medicinal,
puede curar o paliar las consecuencias de excesos, defectos o perversiones
etiológicas, consecuencias que no son curadas o curables, paliadas o paliables
por medio de la cirugía o con medidas higiénicas o casi higiénicas.
Es imposible conocer todos los antecedentes causales de las
enfermedades. Tolle causem es más fácil decirlo que hacerlo. ¿Cómo, entonces,
curaremos o paliaremos estos efectos con sustancias medicinales? Aquí, Hahnemann, por primera vez en la
historia dijo: Quitad los efectos y se quitará la enfermedad, que es la causa
de los efectos. Cessat effectus ecamt causa.
La medicina empírica supone, recomienda, prueba, obra y se equivoca, se
equivoca y de nuevo obra igual. La
medicina científica no adivina ni hace suposiciones. La medicina científica como cualquier otro arte científico
compara los efectos, sensaciones y movimientos con los correspondientes
efectos, sensaciones y movimientos.
Sólo los charlatanes en medicina vituperan los métodos de comparación
como anticientíficos. Todo lo que
humanamente y científicamente podemos hacer es observar y clasificar, comparar
e inferir. Hahnemann dice que deben
aplicarse las sustancias medicinales sobre la base del conocimiento de sus efectos
positivos. Puesto que es imposible
conocer todos los antecedentes causales de la enfermedad, debemos tratar los
efectos de la enfermedad que conocemos con los efectos de los medicamentos que
hemos averiguado y conocido. Los
efectos de la enfermedad se quitarán con la aplicación de medicamentos que
tengan efectos que correspondan a ellos.
Si los efectos de la enfermedad, se quitan in toto, tenemos lo que se llama una curación. Si son removidos en parte, tenemos la
paliación. La comparación científica de
los efectos de la enfermedad con los efectos del medicamento conduce a la
inferencia diagnóstica de la medicina científica, hace posible la medicina
científica.
En 1790, Hahnemann hizo su célebre experimento con
China. De ese tiempo a 1839, es decir,
en el curso de casi cincuenta años, experimentó con noventa y nueve drogas y
anotó sus observaciones de la acción de dichas drogas sobre el cuerpo
humano. Estas notas que se encuentran
en su "Fragmenta de Viribus Medicamentorum Positivis", "Materia
Médica Pura" y "Enfermedades Crónicas", es la más amplia, la más
exacta y la más prolífica de todas las investigaciones en la acción de los
medicamentos hechos por un solo observador, antes y desde Hahnemann, a través
de la historia de la medicina.
Hahnemann fue esencialmente un experimentador sin
tacha. Tomó cuatro dracmas de China dos
veces al día. Tuvo paroxismos de frío y
fiebre. En su práctica como médico
había visto paroxismos semejantes de frío y fiebre. Los había curado con china, la corteza del Perú. Ya no podría seguirse diciendo que la china
cura los paroxismos de frío y fiebre, porque es una droga astringente o
amarga. La verdadera deducción resalta
enérgicamente. La china cura los
paroxismos de escalofrío y fiebre, porque produce paroxismos de escalofrío y
fiebre. De esta manera se hizo patente
la necesidad del descubrimiento metódico de las propiedades medicinales de las
drogas. Los que han dicho que Hahnemann
no experimentó en sí mismo, sino en perros, gatos y ratas, todavía no han entrado
a formar parte de la escuela de la lógica científica. La enfermedad se manifiesta no sólo por signos objetivos de
impresión sensorial, sino también por síntomas subjetivos de expresión motriz.
¿Puede el experimentador humano recoger las sensaciones subjetivas de perros,
gatos y ratas, cuando estos animales no pueden comunicar a los que los rodean
sus sensaciones subjetivas? No hay dos
seres humanos completamente iguales en salud y en enfermedad. ¿Son los perros,
gatos y ratas más semejantes a los seres humanos, que los seres humanos entre
sí?
El experimentador rutinario, llamado simplemente
experimentador, experimenta como si el experimento fuera por sí mismo la
finalidad. Esta es la razón de la
esterilidad de la mayor parte de las estaciones o laboratorios experimentales,
públicos y privados. Estos
experimentadores experimentan sin saber el motivo de su experimento. La justificación moral puede ser el hecho de
que son pagados para que experimenten, ¿pero dónde está la justificación
científica? Hahnemann estaba
justificado en sus experiencias. Esta
es la razón por qué sus experimentos no fueron estériles.
La experimentación tiene uno de estos dos propósitos:
observar para inducir, o verificar la inducción. La experimentación es análisis, deducción o deducción
analítica. Deducimos de los objetos de
la naturaleza, hombre o droga, propiedades en contraste con otras propiedades.
Observamos por contraste. Observar es
comparar, pesar y juzgar los contrastes. Comparamos por correspondencia. Clasificarnos
por semejanza. Clasificación es
síntesis, inducción, inducción sintética.
Clasificamos, concebimos por reflexión, pensamiento y juicio. Pensamos para expresarnos. Formulamos nuestras proposiciones para
verificarlas. Verificamos por
experimentación, por deducción analítica. las proposiciones formuladas de la
ciencia, de las inducciones científicas.
Hahnemann experimentó para observar. El notó en si mismo los efectos sintomáticos
de la corteza de la china como semejantes a los efectos sintomáticos de la
fiebre intermitente qué había curado en otros con la corteza de la china.
¿Quién puede decir que China, administrada a un cuerpo humano sano, no produzca
signos, síntomas objetivos y subjetivos semejantes a los de la fiebre
intermitentes Hahnemann tuvo el contraste del estado de salud sin ingerir
drogas y del estado patológico tomando drogas, en si mismo. No fue un observador infecundo. La percepción condujo desde luego a la
concepción. Hahnemann concibió la
afinidad sintomática de las drogas por los tejidos, la similitud sintomática de
drogas y tejidos como esencial para el tratamiento de las enfermedades
módicamente curables. Si es que existe
una clara inducción científica sacada de la observación igualmente científica,
es ésta de Hahnemann, la similitud sintomática de drogas y tejidos, que
denominó homeopatía y que para desarrollarla escribió su "Organón de la
Medicina" en 1810 y la revisó consecutivamente en 1819, 1824, 1829, 1833,
y finalmente anotó y enmendó esta de 1833, para dar a luz la última, esta sexta
edición, en 1842.
¿Estaba en un error?
¿ Fueron prematuras sus concepciones?
Hahnemann no fue uno de esos llamados científicos que coleccionan y
catalogan los hechos que caen bajo su conocimiento con la misma idea científica
ejercida por los catalogadores de bibliotecas o colectores de impuestos. La ciencia es un conocimiento verificado y
verificable, nacida de concepción de preceptos e inducción de deducción. Para la idea científica no se necesitan
muchos conocimientos percibidos por los sentidos. ¿Estaba en un error Pitágoras
porque al percibir el mástil y las velas de un buque antes que su casco sobre
el horizonte, concibió que la tierra es redonda? ¿Era su concepción prematura,
falsa porque todos excepto Aristóteles por casi dos mil años sostuvieron que la
tierra era plana y porque tardó casi esos años antes que Colón principiara y
Magallanes terminara la vuelta al mundo?
Hahnemann mismo vió que no había error en sus
inducciones. El fue su propio Colón y
su propio Magallanes. Hahnemann trató
personalmente a sus enfermos curables médicamente y enseñó a otros médicos a
tratar a sus enfermos con el método basado en la similitud de los síntomas que
había concebido. En 1797 usó veratrum
album para el cólico y nux vómica para el asma y curó una multitud de enfermos
que fueron a verle desde su permanencia en Konigslutter a su última morada en
París, con su método homeopático, el método central de la terapéutica médica
científica. Sus comprobaciones
científicas son ciertas. Los que dudan de
ellas no dudan. No conocen lo que
dudan. Las demostraciones de Hahnemann
convencen a aquellos que poseen integridad intelectual para la convicción
científica, a aquellos que no sacrifican su integridad intelectual a los ídolos
del día, y quienes repetirán las comprobaciones experimentales de las
observaciones e inducciones científicas de Hahnemann, puesto que pueden ser
repetidas. Cualquier otro método
distinto al empleado de dar al hombre sano cuatro dracmas de china dos veces al
día para probar o desaprobar la similitud de síntomas de china y la fiebre
intermitente, no es científico para la
observación de Hahnernann, que afirma que hay similitud de síntomas entre china
y la fiebre intermitente. Cualquier
otro método distinto a administrar china a enfermos de fiebre intermitente para
aprobar o desaprobar el método de similitud de síntomas, en dosis más pequeñas
que las usadas para excitar el cuerpo sano a que produzca una acción patológica
similar a la de la fiebre intermitente, no es una experimentación científica de
la inducción de Hahnemann, que dice que la similitud de síntomas es el método
terapéutico de las enfermedades médicamente curables.
Los que sigan otros métodos no tienen siquiera las piernas
de rana, de Aristófanes, para apoyarse.
Pasteur, comprendiendo que la vacuna de intensidad media, de Jenner,
impedía la aparición de la viruela aguda, concibió el tratamiento profiláctico
de las enfermedades infecciosas por medio de vacunas de mediana intensidad, de
virus que produzcan determinada infección. ¿Cómo probó Pasteur su idea? Tomó cierto número de ovejas, vacunó algunas
de ellas con una dosis de intensidad mediana, profiláctico del virus del
antrax; después inyectó a todas las ovejas con. grandes dosis de virus
antrácico suficiente para producir el antrax.
Todas las oveias previamente vacunadas no sufrieron nada; las no
vacunadas murieron de antrax. Paisteur,
como el notable anciano Hahnemann, fue un verdadero experimentador.
La era de la experimentación científica, médica, principia
con Hahnemann y nadie más. Científico
de corazón, Hahnemann experimenta científicamente con el fin de observar
científicamente.
Con gran poder intelectual concibió sus inducciones
científicamente corno resultante de la observación científica. Inflexiblemente científico para la
comprobación experimental, verificó su inducción científicamente, siempre, en
sus enfermos, e hizo su método de similitud de los síntomas, constantemente, el
método central curativo de la terapéutica científica. Por más de una centuria este método ha sido seguido, consciente o
inconscientemente, por la profesión médica.
Los resultados comprueban la tesis de Hahnemann. No existe mayor proeza que el que una verdad
científica pase a través de las generaciones, que éstas la sigan y la
propaguen. El Organón de la Medicina de
Hahnemann, sale a luz para enseñar el método de similitud de los síntomas como
la base experimental del diagnóstico patológico y terapéutico, como el echte Heilweg (el verdadero camino) de
la medicina científica.
Boston,
Sepbre. 30 de 192 1.
Dr. James Krauss
COMENTARIO 1 AL PROLOGO DE BOERICKE Y A LA INTRODUCION DE KRAUSS
Dr. Ider Salgado Torres
HOMEOPATA
Quito – Ecuador – Sudamerica
E-mail: ider@impsat.net.ec
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