Quiroga Gallego M
Servicio de Psiquiatría. Hospital Militar "Pagés". Melilla. España
Teniente Coronel Médico Especialista en Psiquiatría,
Jefe del Servicio de Psiquiatría
Título en Inglés:
CANNABIS: ACUTE PHYSICAL EFFECTS.
Enviar correspondencia a
Manuel Quiroga Gallego. Teniente Coronel Médico Psiquiatra.
Servicio de Psiquiatría. Hospital Militar "Pagés".
C/ General Polavieja s/n
52071 Melilla (España)
Tfo: 952 67 11 45, Extensión 236 Correo electrónico: mquirogag@intersep.org
RESUMEN
El consumo de cannabis produce efectos físicos agudos perjudiciales para la salud. En el cerebro, debido a la reducción bilateral del flujo sanguíneo cerebral, principalmente en polos frontales, ínsula y giro cingular, son retardo en la cognición y enlentecimiento psicomotor que persisten más de 24 horas después de haber realizado el consumo; estos efectos inciden negativamente en la habilidad para la conducción. En el aparato respiratorio, por mecanismo todavía indeterminado, son la broncodilatación seguida de leve obstrucción. En el sistema cardiovascular, principalmente sobre el corazón, por estímulo vagal, causa taquicardia dosis dependiente, desmayos como consecuencia de la disminución del flujo sanguíneo cerebral y de la presión arterial. También se ha informado de casos de infarto de miocardio en jóvenes consumidores aparentemente sanos.
Palabras clave: Cannabis; cognición; psicomotor; conducción; infarto.
ABSTRACT
The cannabis consumption produces prejudicial acute physical effects for the health. In the brain, due to the bilateral reduction of the cerebral sanguine flow, mainly in frontal poles, isle and cingularis draft, they are delay in the cognition and psychomotor impairment that persist more than 24 hours after have accomplished the consumption; these effects impact negativity in the ability for the conduct. In the respiratory system, by still indeterminate mechanism, they are the bronchial dilation followed by mild obstruction. In the cardiovascular system, mainly on the heart, by parasympathetic stimulus, cause tachycardia dependent dose, faint as consequence of the decrease of the cerebral blood flow and of the arterial blood pressure. Also it has been informed of cases of myocardium infarction in apparently healthy misusers youths.
Key words: Cannabis; cognition; psychomotor performance; driver; infartion.
INTRODUCCIÓN
El uso del cannabis (THC), generalizado en todo el mundo, y sus consecuencias sobre la salud han preocupado y preocupan a la Organización Mundial de la Salud (OMS) (1, 2).
Estudios epidemiológicos en países desarrollados muestra que la prevalencia de su uso por los jóvenes ha aumentado en la última década (2), y es frecuente encontrarlo en la orina de los que mueren violentamente (3). En los países en desarrollo es difícil conocer su consumo, principalmente por la escasa fiabilidad en la recogida de datos (2).
En el año 1992, el profesor Gabriel Nahas (4) resumía los efectos patofisiológicos del THC. El humo de la marijuana es mutagénico en el test de Ames y en cultivos celulares e inhibe la biosíntesis de macromoléculas. En animales, produce síntomas de toxicidad neuroconductual, interfiere todas las fases de la función reproductora gonadal y es fetotóxico. En las personas, se asocia con síntomas de obstrucción respiratoria, metaplasia escamosa, cáncer de boca, lengua y pulmón entre los 19 a los 30 años; altera permanentemente la memoria y el rendimiento psicomotor; sextuplica la incidencia de esquizofrenia; puede causar fetotoxicidad; e inducir leucemia no linfoblástica en hijos de madres fumadoras (5).
Además de efectos nocivos agudos y crónicos sobre la salud (2, 6-8), parece demostrado que incrementa la susceptibilidad a padecer enfermedades infecciosas, cáncer y SIDA (9).
Que los efectos perjudiciales del THC no sean bien conocidos y se debata permanente sobre sus riesgos, junto con opiniones encontradas en cuanto a su legalización, tiene como consecuencia la falta de consenso en la información que los profesionales médicos deberían dar a los actuales y potenciales consumidores de cannabis (10).
¿Qué es el cannabis?
El principal componente psicoactivo del cannabis es el delta-9-tetrahidrocannabinol (d-9-THC), identificado desde 1964 (11). Se admite que la concentración típica de THC en un "porro" oscila entre 5 y 150 mg, cuya biodisponibilidad (fracción de THC en el cigarrillo que pasa a sangre) está entre el 5 y el 24 por ciento (entre 0,25 mg y 30 mg), considerándose que para producir un breve efecto embriagante en consumidores ocasionales son suficientes 2 a 3 mg (2).
¿Qué se propone este trabajo?
Exponer qué sabemos actualmente de los efectos físicos agudos del cannabis, ya que disponer de información fiable sobre las consecuencias reales y potenciales que su consumo implica es importante para el análisis del estado de salud en la comunidad y para el desarrollo de estrategias internacionales y nacionales en el control de drogas (2).
Con el informe de 1997 de la OMS (2) como guía, se presentan los efectos físicos agudos del cannabis sobre los órganos, aparatos y sistemas biológicos más directamente afectados (cerebro, pulmones, corazón, feto, inmunidad, sistema endocrino-metabólico, reproductor, ect.) y, finalmente, agrupados por sistemas biológicos, se presenta una tabla resumen con los efectos físicos agudos que actualmente se consideran demostrados.
La búsqueda de las referencias bibliográficas se ha realizado mediante Evaluated Medline® (http://www.biomednet.com/db/medline).
¿Cómo actúa el cannabis?
Los efectos agudos del cannabis dependen de su cantidad en sangre (concentración plasmática) que correlaciona significativamente con el número de aspiraciones ("caladas") que se hacen del "porro" y la"carga" de THC que contenga (12), sin que influya el tiempo que se retiene el humo inhalado (13), aunque sobre esto último hay investigaciones con resultados contradictorios (14, 15).
Los efectos fisiológicos y conductuales se manifiestan al mismo tiempo o poco después de la rápida aparición de delta-9-tetrahidrocannabinol en sangre (16). Esto ha permitido el desarrollo de modelos matemáticos, uno basado en las concentraciones plasmáticas de THC y otro en la relación del metabolito inactivo (11-nor-9-carboxy-delta 9-tetrahidrocannabinol) / THC en plasma, que permiten predecir el lapso de tiempo entre consumo y efectos (17, 18). Estudios posteriores demuestran que los efectos no aparecen hasta que el THC alcanza un equilibrio en la concentración sangre/tejidos, de forma tal que para incrementar en un 50% los efectos subjetivos, se necesita aumentar su concentración plasmática en un rango de 7-29 ng/ml (19). Además, con modelos farmacodinámicos se comprueba que el intervalo dosificación/dosis es determinante para la duración de los efectos psicotrópicos de THC (20), provocando la expectación positiva de éstos una mayor concentración plasmática (21).
1.- SISTEMA NERVIOSO CENTRAL
Conocidos desde hace años son, entre otros, euforia, aumento de la percepción sensorial, analgesia, incremento de la sociabilidad, relajación (2); dificultades en la concentración y deterioro de la memoria con persistencia de los efectos cognitivos después de cesar el consumo de THC (22) y despersonalización, cuya máxima intensidad se alcanza 30 minutos después de fumar (23).
1.1.- Aprendizaje, atención y memoria.
Se afectan a todas las áreas del aprendizaje, incluidos procesos asociativos y rendimiento psicomotor (14) con excepción de la abstracción y el vocabulario (6) que se manifiesta tanto en el aprendizaje como en el recuerdo, si el cannabis está presente (2). Pero, generalmente, el aprendizaje realizado en ausencia de cannabis puede ser recordado incluso con THC en sangre (2).
1.2.- Manejo de máquinas complejas
Los efectos del THC sobre una diversidad de tareas neuropsicológicas (14, 24) junto a su frecuente presencia en sangre/orina, casi siempre asociada con alcohol y otras drogas, en víctimas de accidentes de tráfico (25-31) justifica el interés de los investigadores sobre sus efectos inmediatos en la conducción.
Un reciente estudio experimental en 60 conductores voluntarios sanos demuestra que consumir un cigarrillo conteniendo 290 microgramos de THC por kilogramo de peso corporal altera, de forma inmediata, la percepción de la velocidad y la precisión (32).
Pese a la frecuente asociación del THC con el alcohol sus efectos conjuntos no son bien conocidos (33-36). En general, dosis bajas a moderadas de alcohol (0,3 a 0,6 g/kg) no influyen en la cantidad y frecuencia del consumo de THC (37). Tampoco ha sido posible establecer con precisión cómo influyen conjuntamente en la conducción (2), pues siendo similares en algunos efectos (disminución de la precisión en el alineamiento dentro del carril, aumento del tiempo de reacción a estímulos) y en otros difieren (patrones de búsqueda visual durante la conducción simulada) (2).
En pilotos de aviones, se ha demostrado, tras fumar THC, una disminución del rendimiento en la aptitud de vuelo (38-41) evidente desde el cuarto de hora, y persistente a las cuatro, ocho y veinticuatro horas (2, 42).
Cabe, pues, deducir que una pequeña cantidad de THC (20 mg) alteraría durante 24 horas el manejo de maquinarias complejas, con poca o nula conciencia de tal alteración por parte del sujeto (42), persistencia confirmada por diferentes metodologías (43).
1.3.- Modificaciones neurofisiológicas
En fumadores reiterados de THC, hay un evidente incremento bilateral del flujo sanguíneo cerebral que correlaciona significativamente con el nivel plasmático de THC, grado de intoxicación y frecuencia cardíaca (44), especialmente en regiones frontales, no relacionado con los cambios generales en la circulación ni en la respiración, y que correlacionaba significativamente con modificaciones en el humor y en la conducta (45). Flujo sanguíneo y funcionamiento cerebral están íntimamente ligados, y por tanto es muy probable que los cambios en el flujo sanguíneo cerebral causados por el THC expliquen sus efectos sobre el humor y la conducta (45), especialmente por el incremento bilateral del flujo en el córtex frontal, la ínsula y el giro cingular (46).
El THC parece introducir breves y puntuales modificaciones en la actividad electroencefalográfica (EEG) durante la fase de euforia que inmediatamente sigue a la rápida elevación del THC en sangre (47) . Sobre potenciales evocados auditivos (P300 y P50) las investigaciones no son concluyentes, a excepción de la elevación de la amplitud en la P50 auditiva (48).
2.- SISTEMA RESPIRATORIO
Parece ser que el único efecto agudo que el THC, tanto fumado como ingerido, es una rápida broncodilatación (2, 49) y leve obstrucción cuando es fumado un mínimo de 4 días a la semana durante 6-8 semanas (49).
3.- SISTEMA CARDIOVASCULAR
La taquicardia, incremento de la frecuencia cardíaca reflejada en el pulso, es el principal y mejor estudiado efecto agudo del THC sobre el sistema cardiovascular (2). Es dosis dependiente, está correlacionada con la intensidad de la experiencia subjetiva (50) tanto al fumar como al ingerir el cannabis (51), se debe tanto mecanismos simpáticos como parasimpáticos (2, 52) y puede ser modificada por diferentes sustancias. Por ejemplo, la cocaína la incrementa (53, 54), y la indometacina la disminuye (55).
Las sensaciones de vértigo y desmayo tras consumir dosis altas de THC parecen deberse a la disminución de la velocidad sanguínea cerebral, medida en la arteria cerebral media, y al descenso de la presión arterial (56).
En adolescentes y adultos jóvenes, grupo de mayor prevalencia de consumo, los efectos cardiovasculares agudos del THC son poco frecuentes; sin embargo, algunas comunicaciones de infarto de miocardio en jóvenes fumadores de cannabis merecen especial atención (2).
CONCLUSIONES
El consumo de cannabis produce efectos físicos agudos perjudiciales para la salud.
Los efectos agudos sobre el cerebro, debidos a la reducción bilateral del flujo sanguíneo cerebral, principalmente en polos frontales, ínsula y giro cingular, se manifiestan por retardo en la cognición y enlentecimiento psicomotor persistentes aún 24 horas después de haber realizado el consumo, efectos que inciden negativamente en la habilidad para la conducción.
Sobre el sistema respiratorio los efectos nocivos agudos del consumo de cannabis, cuyo mecanismo aún no ha sido determinado, son la broncodilatación a la que sigue una leve obstrucción.
El consumo de cannabis altera de forma aguda el sistema cardiovascular, principalmente el corazón, a través de un mecanismo de predominio vagal causando taquicardia dosis dependiente, desmayos como consecuencia de la disminución del flujo sanguíneo cerebral y de la presión arterial. También han ocurrido casos de infarto de miocardio en jóvenes consumidores aparentemente sanos.
Tabla 1.- CANNABIS: EFECTOS NOCIVOS AGUDOS PARA LA SALUD
|
SISTEMA BIOLÓGICO |
EFECTO AGUDO |
BASE FUNCIONAL |
|
CEREBRO |
↓ cognición ↓ psicomotor > 24 horas |
↑ bilateral flujo sanguíneo (frontal, ínsula, giro cingular) |
|
RESPIRATORIO |
Broncodilatación Leve obstrucción |
Desconocida Desconocida |
|
CARDIOVASCULAR |
Taquicardia Desmayo Infarto miocardio |
Vagal ↓ velocidad sangre cerebral y TA Desconocida |
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