Definimos la impotencia como la imposibilidad del hombre para obtener y/o mantener una erección con capacidad de penetrar.
La erección es un fenómeno complejo en el que intervienen varios factores. Para que ocurra es necesaria la integridad psíquica y orgánica, estando en juego los sistemas nervioso, vascular, endócrino ( hormonal ) y urológico así como el estado general del individuo, pudiendo verse alterada por causa de fármacos, drogas o tóxicos como el alcohol y el tabaco.
La erección se inicia por un estímulo erótico (psíquico), a nivel del cerebro y una respuesta neurológica ( factor neurológico ), que mediará una serie de cambios vasculares ( factor vascular).
Esta dado por un aumento en el flujo de entrada de sangre a los cuerpos cavernosos, estructuras eréctiles del pene, a partir de la dilatación de sus arterias y el correcto "relajamiento" de la musculatura lisa de dicho cuerpo cavernoso, necesaria para recibir este flujo sanguíneo. A medida que esto ocurre, estos cuerpos cavernosos se van llenando de sangre y comprimen las venas de drenaje, mecanismo que se denomina de veno-oclusión y uno de los principales responsables de que se alcancen las altas presiones intracavernosas determinantes de la rigidez peneana.
Las hormonas son mediadores químicos producidos por ciertas glándulas de nuestro organismo encargadas de controlar o "modular" ciertas funciones. Las hormonas encargadas de controlar las funciones sexuales se denominan hormonas sexuales y son principalmente la Testosterona (principal hormona masculina elaborada por el testículo ) y la Prolactina, también denominada "hormona del estrés", con efecto inhibitorio de las funciones sexuales en el hombre, producida por la glándula hipófisis.
Principalmente en relación con la integridad de los cuerpos cavernosos, verdaderas estructuras eréctiles del pene, mas frecuentemente comprometidas en los casos de fibrosis ( pérdida de la elasticidad de los mismos )
Pueden ser psicológicas, orgánicas o mixtas.
El factor psicológico está siempre presente; como causa,
en el paciente psicológico puro o como consecuencia en los
restantes casos. La impotencia de orígen psicológico es en
nuestra casuística el 50% de las consultas por disfunción eréctil.
El componente emocional puede deberse a estrés, conflictos
familiares, económicos, depresión, ansiedad, temor al
fracaso, falta de autoestima, fobia al acto sexual, miedo al embarazo,
complejos como el de pene pequeño y de inferioridad, sentimientos
de culpa (infidelidad, divorcio, viudez), mala técnica sexual,
represión sexual (religión, ortodoxia familiar), entre
otras. En estos casos son frecuentes el inicio mas o menos brusco en un
paciente jóven en relación muchas veces con un
desencadenante evidente.
Pertenecen a este grupo también la
impotencia selectiva en que el hombre no consigue erección específicamente
con determinada pareja ( más frecuentemente una nueva conquista ).
La impotencia de causa orgánica se caracteriza por un inicio lento y progresivo, frecuentemente en hombres maduros, y puede comprometer uno o varios de los factores anteriormente analizados. Es en nuestra casuística el 50% de las consultas por disfunción eréctil.
Es el principal factor orgánico causante de impotencia, responsable del 47 % ( de las disfunciones orgánicas )en nuestra casuística. Puede ser de tres tipos: arterial, venosa o mixta.
Los mas frecuentes son bajos niveles de testosterona, altos niveles de prolactina o ambos simultáneamente, mas raramente alteraciones tiroideas (hipo o hipertiroidismo frecuentes en pacientes portadores de bocio ). No debemos olvidar la Diabetes Mellitus, que es en realidad una enfermedad endócrina. Entre el 6% y el 10% de las disfunciones eréctiles orgánicas son de causa hormonal.
Las alteraciones neurológicas mas frecuentes son las relacionadas con la Diabetes ( neuropatía diabética ) y el alcohol ( neuropatía alcoholica ), ya menos frecuentes la Esclerosis Múltiple, trauma medular ( accidentes ), y otras. Son el 28% de las disfunciones eréctiles orgánicas.
Una amplia variedad de enfermedades y situaciones están
asociadas con impotencia sexual, y en muchos casos se encuentran varios
factores en el mismo paciente.
Traumas del tracto urinario
inferior con compromiso de uretra posterior y vejiga presentan
frecuentemente impotencia secundaria a la lesión neurológica
o arterial.
Cirugías radicales urológicas o
abdominales, como cáncer de próstata o colon, adenoma de próstata
o esfinterectomía pueden también llevar a daño
arterial o neurológico importante.
Causas propias del
cuerpo cavernoso: La más frecuente es la enfermedad de
Peyronie, cuya etiopatogenia es la sustitución del tejido
fibroelástico eréctil por placas de material hialino fibrótico
con disminución de la capacidad de distención de la túnica
albugínea.
Inducidas por drogas o tóxicos: Una
de las causas principales de impotencia en nuestra sociedad es el consumo
de medicamentos como antihipertensivos, psicofármacos, antihistamínicos,
diuréticos y antilipémicos o el uso de drogas como opiáceos,
cocaína, marihuana, alcohol, cigarro y fórmulas para
adelgazar. El mecanismo de acción es complejo, pudiendo provocar
desequilibrios hormonales, principalmente a nivel de testosterona y
prolactina, inhibición neurológica, disminución del
flujo sanguíneo efectivo a nivel peneano , sedación y otros
efectos aún no conocidos. Un inicio progresivo, con años de
evolución, dificultades en el total de las tentativas, que ocurre
con cualquier pareja, orientará a un problema orgánico,
aunque habrá siempre un componente psicológico asociado de
mayor o menor grado sea como causa, o consecuencia de la disfunción.
Los antecedentes patológicos son de capital
importancia.
Los factores de riesgo coronario son, como hemos visto,
aplicables a todo el árbol vascular, incluso las arterias peneanas.
La hipertensión arterial, además del daño
arterial directo suma el efecto deletéreo de la medicación
antihipertensiva ( alfametildopa, betabloqueantes, diuréticos,
vasodilatadores ).
La diabetes con sus múltiples compromisos (
neurológico, vascular, endócrino, psicológico,medicamentoso
) nos llevará a la búsqueda de componentes orgánicos
además del psicológico, muy importante en estos frágiles
pacientes. Entre el 30% y el 50% de los diabéticos sufre
impotencia.
El alcohol, en cantidad excesiva, puede actuar tanto en
el período inmediato por inhibición central, inclusive en el
bebedor ocasional, como en el alcohólico crónico por medio
de una polineuropatía alcohólica o una alteración del
sistema nervioso central.
Fumar más de siete cigarillos por día
presenta conocidos efectos vasoconstrictores sobre las arterias peneanas,
además de potenciar la arterioesclerosis. El paciente fumador
presenta impotencia 50% más que el no fumador y el 70% de los
hombres impotentes son fumadores.
Antecedentes de várices,
hemorroides, hernias o pie plano pueden orientar a una debilidad de los
tejidos conjuntivos con posible disfunción veno-oclusiva asociada
(fuga venosa).
Existen patologías como gastritis y úlcera
gastroduodenal que además de afectar a pacientes habitualmente
estresados y ansiosos, son tratados con fármacos que afectan
secundariamente la actividad sexual (cimetidina, ranitidina,
metoclopramida, ansiolíticos , etc) por medio de diferentes
mecanismos, entre ellos, el aumento de la prolactina, (hormona del estrés)
también aumentada por los antidepresivos tricíclicos.
Como podemos apreciar las interrelaciones son tan complejas como las causas, y lo habitual en el paciente adulto es la presencia de múltiples factores causales, lo que denominamos de impotencia multifactorial.
Dr. Jorge Di Iorio
Director de Androclínica
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