D. Luis Carmelo Pascual González
Podólogo. Experto en Cirugía Podiátrica por el New York College y la Universidad
Complutense de Madrid
¿PARA QUE SIRVEN LOS PIES?
Mantener el apoyo necesario de todo el cuerpo al estar de pie, andando o corriendo es la característica más importante de los pies.
Su forma arqueada y especialmente articular, les configura entre otras dos importantes funciones:
1.- Absorber y amortiguar las vibraciones y golpes que se producen a cada paso.
2.- Activar la circulación sanguínea al comprimirse por el peso del cuerpo y a la vez contraerse al dar el paso
Si nuestro pies fueran planos, es decir, poco o nada arqueados, o cavos con mucho arco, el riesgo de sufrir daños en las rodillas, caderas y columna, sería más elevado.
Cuando caminamos nuestros pies soportan una presión de hasta 650 K/cm2, en carrera 2.500 K/cm2. De ahí la importancia de su arquitectura para soportar tan enorme trabajo.
MEDIDAS PARA PREVENIR LAS ENFERMEDADES DE LOS PIES
Existen, en los primeros años de vida, tres etapas o edades que merecen especial atención:
1.- Desde el nacimiento hasta los seis meses
2.- De los seis a los doce meses
3.- De los doce meses hasta la edad escolar.
1.- Hasta los seis meses:
Durante éste período no se debe descuidar El cuidado de los pies, de ello dependerá que el desarrollo del bebé sea correcto y que podamos prevenir patologías futuras, es aconsejable por tanto, entre otros:
2.- De los seis meses a los doce meses:
Es en éste período donde más hincapié hay que hacer en los cuidados a nivel de miembro inferior, el bebé empieza a tener movilidad propia y debido a su gran maleabilidad hay que evitar pequeños "vicios", sobre todo, posturales, para que el desarrollo sea correcto, destacando entre otros:
3.- De los doce meses a la edad escolar:
A los tres años se considera la edad óptima para la corrección de la mayoría de las alteraciones funcionales de los pies.
De uno a tres años, el niño debe caminar descalzo sobre superficies irregulares y también en la playa
Nunca calzarlos con zapatos de los mal llamados correctores sin prescripción del especialista. Su primer calzados debe ser de piel muy suave (preferiblemente cabritilla).
En la edad escolar, por tratarse de una etapa de crecimiento rápido, el problema más frecuente es la alteración de la arquitectura ósea y articular en parte como consecuencia de los desequilibrios en los grupos musculares y ligamentosos.
El crecimiento de los pies se ha de controlar periódicamente (tenga en cuenta de que los pies crecen y los zapatos no). Tenga siempre presente que es enorme la resistencia al dolor y la fatiga así como la gran elasticidad de los tejidos del niño, lo que hace que muchas de las alteraciones existan sin causar molestias aparentes. Por esto es muy importante el revisar en éstas edades este crecimiento para que el desarrollo de los pies no deje secuelas al llegar a la edad adulta.
PRESTEMOS MUCHA ATENCION en éste periodo sobre todo a:
EL PIE DE ADULTO
La podalgia (dolor de pies) constituyen junto con la cefalgia y la lumbalgia la localización más frecuente del dolor en el cuerpo humano.
Se calcula que el 90% de las personas han padecido en un momento u otro de su vida debido a sus pies.
Podemos decir que gran parte de la patología del pie, debe catalogarse entre las llamadas enfermedades de la civilización al llevar implícita la obligación a caminar por terreno liso y duro y no por terrenos naturales como sería lo ideal para la estructura y morfología de nuestros pies. Este hecho conlleva, en muchos casos, que se produzca un desequilibrio y un trofismo musculo-ligamentoso que acarrea molestias y patologías que pueden llegar a ser, en algunos momentos, muy dolorosas. A esto debemos añadir, además, el tema del calzado, no debemos olvidar nunca que los zapatos llegan en algunos momentos a ejercer unas presiones sobre puntos del pie totalmente antinaturales.
De lo anteriormente expuesto se deduce que los pies merecen ser tenidos en cuenta en todos sus aspecto, no en vano son nuestro medio natural de locomoción, a pesar de que a veces el sedentarismo o los hábitos cotidianos nos hagan olvidarlo.
Pasemos pues a exponer alguno de los tratamientos preventivos más usuales que todos deberíamos tener en cuenta en el cuidado cotidiano de nuestros pies:
1.- No utilizar zapatos estrechos de cuero duro o áspero. Debemos pensar, siempre que vayamos a comprar calzado, que éste no debe molestar al ponerlo por primera vez, nunca pensemos que ensanchará o dará de sí.
Es importante el cuidado del calzado; que esté limpio, es importante conservar el buen estado de la textura de la piel, así como tener 2 ó 3 pares usándolos alternativamente.
Los tacones altos y estrechos nos van a modificar la estructura de los pies, trasladando los puntos naturales de apoyo y gravedad; ésta modificación no sólo afectará a los pies, sino que repercutirá indirectamente en rodillas, caderas y columna. Este hecho puede provocar a parte de una gran inestabilidad, lesiones como torceduras, esguinces, roturas de ligamentos e incluso fracturas.
2.- Debemos utilizar calcetines de hilo o lana, para favorecer la transpiración; debemos evitar que tengan asperezas, costuras o zurcidos gruesos.
3.- Debemos prevenir la obesidad, el aumento del tejido adiposo y la falta de tonicidad muscular, nos puede traer consigo una caída de los arcos del pie , produciéndonos pies pronados, patología ésta que puede llegar a ser muy dolorosa.
4.- Los embarazos son etapas especialmente delicadas en las que debemos prestar una mayor atención a nuestros pies, piernas y columna. Durante éste periodo se produce una modificación importante de los puntos de gravedad, además de las alteraciones propias del sistema hormonal, es frecuente el aumento de la segregación de relaxina, que produce una caída de los arcos metatarsales, deberemos por tanto acudir al especialista para evitar, en la medida de lo posible, éste tipo de alteraciones.
5.- Debemos visitar al especialista si existen molestias moderadas o agudas, él será el único que podrá prescribir un tratamiento ortopédico paliativo, preventivo o antiálgico adecuado para cada caso concreto, mediante el diseño, fabricación y acoplamiento de ortésis plantares (plantillas), ortésis digitales, prótesis de resina, etc.
Además los pies son localización de enfermedades sistémicas como pueden ser:
REUMATOIDEAS: tales como
- Artritis reumatoide (que suele comenzar en la articulación metatarsofalánfica).
- Espondilitis Anquilopoyética (que suele comenzar con talalgias).
ENDOCRINAS: como la gota, cuyo síntoma más frecuente es un fuerte dolor en el dedo gordo.
Dentro de éste apartado, hay que hacer una mención especial a los PIES DE LOS DIABETICOS, por las graves consecuencias que pueden acarrearles el mal cuidado de los mismos.
Estos riesgos aumentan si:
Un apartado muy importante a tener en cuenta dentro de ésta patología son las NORMAS DE HIGIENE que deben seguir éste tipo de personas, entre las que cabe destacar las siguientes:
Sección coordinada por: Luis Carmelo Pascual González
Podólogo. Experto en Cirugía Podiátrica por el New York College y la Universidad Complutense de Madrid
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