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Aún no existe un test de cribado fiable para detectar el riesgo
de atopia en el recién nacido.
Se ha observado que la
determinación de la IgE del cordón umbilical y los
antecedentes familiares tienen poco valor predictivo, lo que ha impedido
el desarrollo de medidas de prevención primaria efectivas. Sin
embargo, los métodos de cribado para adoptar medidas de prevención
secundaria en niños que presentan otras manifestaciones de atopia
parecen tener más futuro.
La sensibilización al huevo parece predecir una posterior sensibilización a alergenos inhalados y el desarrollo de sintomatología respiratoria. En efecto, se ha demostrado que el 93% de los niños con sintomatología grave de dermatitis atópica estaba sensibilizado a alergenos inhalados a la edad de 3 años, e incluso que el 79% de ellos presentaba síntomas respiratorios.
Teniendo en cuenta la importancia de implantar medidas de prevención precoz, los autores del artículo que se comenta se plantearon evaluar la capacidad predictiva de la dermatitis atópica que se presenta en los primeros 3 meses de vida y su posible relación con las manifestaciones respiratorias alérgicas que se presentan a los 5 años. Para ello controlaron un total de 1.314 niños desde el nacimiento hasta los 5 años, separando a los niños en dos grupos de riesgo: 499 niños (38%) considerados de alto riesgo por presentar al menos dos familiares atópicos, un valor de IgE total del cordón superior a 0,9 ku/L o ambos, y los restantes 815 (62%) por no presentar ninguna de estas características, éste catalogado como grupo control,
A todos los niños se les practicaron controles clínicos seriados para determinar la aparición de dermatitis atópica, más frecuente en los primeros meses de vida. A los 5 años de edad se diagnosticó asma sí habían presentado como mínimo cinco episodios de sibílancias en los últimos 12 meses; se estableció el diagnóstico de rinoconjuntivitis si habían mostrado síntomas durante más de 2 meses.
Además, se efectuaron determinaciones seriadas de IgE total y específica a cuatro alergenos alimentarlos (leche de vaca, soja, huevo y trigo) y a cinco aeroalergenos (ácaros, gato, perro, polen de hierba y abedul) . A los 3 años predominó la sensibilización a alimentos, mientras que a los 5 el 28% de los niños estaba sensibilizado a inhalantes y un 23%, a alimentos. En cuanto a la sintomatología, a los 3 meses de edad 59 niños (4,8%) presentaron dermatitis atópica, mientras que a los 5 predominaron los síntomas respiratorios: un 11,2% de los niños presentó rinoconjuntivitis y un 10,5% eran asmáticos.
En los niños que presentaron dermatitis atópica en los primeros 3 meses de vida la tasa de sensibilizaciones aumentó en relación con la edad, pasando del 44% al año de vida al 69% a los 5 años. Los niños que presentaron sensibilización más tardía también presentaron un incremento te las sensibilizaciones con la edad, aunque fue muy inferior al detectado en el anterior grupo. Los resultados del estudio demuestran que el aumento del valor de IgE total del cordón umbilical en el momento de nacer no es un factor predictivo importante de la sensibilización posterior a alergenos inhalados o de la aparición de manifestaciones respiratorias a los 5 años.
Sin embargo, el hecho de que los niños tengan antecedentes de al menos dos familiares atópicos se relaciona significativamente con el riesgo de presentar sintomatología respiratoria o sensibilización a aeroalergenos a los 5 años. Por otro lado, la presencia de dermatitis atópica en los primeros meses también registra valor predictivo, que llega al 76,9% si existen, además, antecedentes familiares.
De acuerdo con la evolución clásica de la enfermedad atópica, los primeros síntomas en aparecer son los de dermatitis atópica y la alergia gastrointestinal, acompañada de sensibilización a alimentos, Sin embargo, los autores creen que la demostración de la sensibilización a alergenos inhalados que acompaña al cuadro de dermatitis atópica en muchos de los niños estudiados induce a pensar que, el hecho de presentar dermatitis atópica en los primeros meses de vida constituye un buen predictor de la aparición posterior de enfermedades alérgicas respiratorias. En efecto, los niños que sufren esta patología en los primeros 3 meses de vida muestran aproximadamente un 70% de posibilidades de presentar sensibilidad a alergenos inhalados a los 5 años, riesgo que aumenta en un 17% si, además, tienen al menos dos familiares con atopia. Apoyados en estos datos, los autores concluyen que cuando se detecten estos factores de riesgo deberían iniciarse medidas de prevención para evitar la sensibilización a aeroalergenos y la posibilidad de desarrollar asma.
Bergmann RL, Edenharter G, Bergmann KE et al.
Atopic dermatitis in
early infancy predicts allergie airway disease at 5 years.
Clin. Exp.
Allergy 1998; 28: 965-970
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