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CADMIO EN LECHE Y OTROS ALIMENTOS

Luis Mata Vallespin, Lourdes Sanchez y Miguel Calvo.
Tecnologia y Bioquimica de los Alimentos. Universidad de Zaragoza

ASPECTOS GENERALES

A partir de la mitad del presente siglo, la produccion y el uso del cadmio a nivel industrial se ha extendido rapidamente, y su elimnacion se ha convertido en un serio problema medioambiental. La industria de la galvanoplastia, la fabricacion de baterias, y la estabilizacion de algunos plasticos son varios de los usos mas habituales de este metal, pero el cadmio se ha utilizado tambien en la elaboracion de algunos plaguicidas y fertilizantes.
El cadmio que penetra en el organismo, se suele fijar rapidamente a los tejidos, combinandose de forma selectiva con la metalotioneina, una pequeña proteina compuesta de un alto numero de residuos de cisteina. La mayor parte de la carga total de cadmio acumulada en el organismo se localiza en el higado y riñones, unido a dicha proteina. Cuando la capacidad de estos organos para sintetizar metalotioneina se ve sobrepasada, el cadmio podra ejercer su efecto toxico, cuyas primeras manifestaciones son las propias de una nefropatia. En intoxicaciones cronicas son habituales las osteopatias que parecen estar relacionadas con una alteracion del metabolismo del calcio. Algunos tipos de cancer relacionados con el aparato reproductor masculino tambien parece que pueden ser inducidos por el cadmio (Bernard y Lauwerys 1984).

PRESENCIA E IMPORTANCIA DEL CADMIO EN LOS ALIMENTOS

La principal fuente de exposicion al cadmio para la poblacion general esta constituida la ingestion con los alimentos, aproximadamente un 70% de todo el cadmio internalizado por el organismo, porcentaje que se modifica en personas fumadoras, en las que el cadmio que entra por la via respiratoria procedente del tabaco es tambien importante (Groten y van Bladeren 1994).
El cadmio es un elemento ubicuo que esta presente en mayor o menor grado en todos los alimentos. En general, la concentracion de este metal en los alimentos es baja, siendo en los alimentos de origen vegetal en los que se encuentran las concentraciones mas altas, que no suelen superar los 200 mg/kg de peso fresco; las carnes y pescados contienen niveles de cadmio del orden de 50 mg/kg y en los productos lacteos y huevos la concentracion de cadmio es mucho menor (Sherlock 1984). Sin embargo, algunos alimentos pueden contener concentraciones excepcionalmente altas de cadmio, entre los que se encuentran los organos internos de los animales de abasto, principalmente el higado y los riñones, que pueden llegar a contener mas de 1 mg/kg (Fox 1987). En los crustaceos y moluscos se encuentran niveles altos de cadmio, y asi, en aquellos procedentes de aguas no consideradas como contaminadas, se pueden encontrar concentraciones superiores a 1 mg/kg (Sherlock 1984). Los champiñones y algunas setas tambien pueden contener niveles altos de cadmio (Lorenz 1979; Bano y Rajarathnam 1988). Todos estos alimentos, son generalmente consumidos de una forma esporadica y por ello la dosis tolerable de cadmio propuesta provisionalmente por la Organizacion Mundial de la Salud (World Health Organization 1989), que es de 400 a 500 mg por semana para un adulto normal, no se ingiere habitualmente y por lo tanto, no existe un alto riesgo para la salud.

Sin embargo, hay que prestar especial atencion a ciertos grupos de poblacion con dietas particulares con las que se pueden ingerir dosis de cadmio superiores a las tolerables. Los bebes y los niños en su primera infancia basan su dieta principalmente en la leche y los productos lacteos. Aunque estos productos tienen una concentracion relativamente baja de cadmio son la principal fuente de dicho metal para este grupo de poblacion, pudiendo incluso sobrepasar la dosis semanal tolerable de cadmio propuesta provisionalmente por la Organizacion Mundial de la Salud (Fox 1987). Ademas, se ha observado que la absorcion de metales pesados es mayor en los animales lactantes, posiblemente debido a la accion combinada del efecto de ciertos componentes de la leche, con una mayor permeabilidad de la barrera intestinal en esta etapa, en la que no se ha completado todavia su desarrollo (Jugo 1977). En algunas circunstancias, en los alimentos se pueden encontrar concentraciones mas elevadas de cadmio que las habituales, debido fundamentalmente a la contaminacion procedente del suelo o de las aguas, lo que puede suponer un alto riesgo para la salud. Es de destacar la facil transferencia de dicho metal del suelo a los vegetales, sobretodo en suelos acidos. Un ejemplo de este tipo de contaminacion se produjo en un area minera de Japon, en la que el agua y el arroz, principal alimento en la dieta de los habitantes de esta zona, estaban contaminados con el cadmio procedente de los vertidos de una mina de cinc. Esta contaminacion produjo en los habitantes de la zona una enfermedad cronica que afecta principalmente al tejido oseo y que se conoce como enfermedad de Itai-Itai (Bernard y Lauwerys 1984). En Shipham, una poblacion cercana a una mina de cinc en Inglaterra, se observo que sus habitantes tenian signos de toxicidad por cadmio, presentando en el higado unos niveles de metal cinco veces superiores a los encontrados en habitantes de areas no contaminadas (Harvey et al. 1979). Las verduras cultivadas en el area contaminada contenian mas de 7 mg de cadmio por kg de peso seco, concentracion muy superior al contenido de cadmio encontrado en la intoxicacion de Japon, en la que el arroz contenia entre 0,37 y 3,36 mg de cadmio por kg de peso seco (Carruthers y Smith 1979). Tambien se ha citado un caso de intoxicacion oral aguda en una escuela sueca en la que los niños consumieron un zumo de fruta procedente de una maquina expendedora en la que el deposito estaba chapado con cadmio (Bernard y Lauwerys 1984). El uso de cadmio en la fabricacion de utensilios de cocina o de recipientes de ceramica esmaltados esta prohibido actualmente en la mayoria de los paises, siendo antiguamente una de las causas mas frecuentes de intoxicacion aguda por cadmio (Bernard y Lauwerys 1984).

Como hemos visto, los alimentos pueden contaminarse con el cadmio a traves de varias vias. Siguiendo una cadena terrestre el cadmio puede pasar desde el suelo y el agua contaminados a los vegetales y de estos a los animales y al hombre. Esta cadena es frecuente en areas mineras, aunque tambien, el uso de fosfatos con alto contenido en cadmio como fertilizante, la deposicion atmosferica de cadmio sobre las cosechas en lugares cercanos a fuentes de emision y el vertido de lodos contaminados sobre la tierra y el mar, contribuyen a la contaminacion de los alimentos (Sherlock 1984). Los sistemas acuaticos tambien son una cadena de acumulacion biologica del cadmio a traves de los crustaceos y moluscos, que ingieren plancton que puede contener cadmio y lo acumulan en su organismo (Lorenz 1979).

DISTRIBUCION Y ESPECIACION DEL CADMIO PRESENTE EN LOS ALIMENTOS

El conocimiento sobre la especiacion y distribucion del cadmio en los alimentos es bastante escaso. En los animales superiores, el cadmio se acumula principalmente en los organos internos unido a la metalotioneina, una proteina rica en cisteina y de un peso molecular aproximado de 7.000, cuya sintesis es inducible por la presencia de algunos metales (Waalkes y Goering 1990). Se ha estudiado la especiacion del cadmio en los riñones de cerdo para consumo y se ha visto que se encuentra unido a la metalotioneina, siendo este complejo resistente tanto al cocinado como a una digestion gastrointestinal simulada en el laboratorio (Crews et al. 1989).
En los animales invertebrados, una gran parte del cadmio se une tambien a la metalotioneina o proteinas similares (Stone y Overnell 1985), como en el caso de los crustaceos y moluscos en los que se ha demostrado que la mayoria del cadmio se acumula en el hepatopancreas en forma de complejos metalotioneina-cadmio (Nath et al. 1988). Sin embargo, cuando se somete la carne de cangrejos enlatados a una digestion gastrointestinal in vitro, el cadmio aparece asociado a complejos solubles de peso molecular inferior a 1.000 (Massey et al. 1986), indicando que existe una diferente resistencia entre la metalotioneina de cangrejo y la metalotioneina de los riñones de cerdo.
En los alimentos vegetales no se conocen bien los compuestos que unen cadmio, aunque probablemente participan los acidos organicos, alguna proteina similar a la metalotioneina y las fitoquelatinas. Estas ultimas son las principales proteinas fijadoras de metales en las plantas (Torre et al. 1991) y estan compuestas por varias unidades de glutamincisteinas g con una glicina en el extremo carboxilo terminal (Grill et al. 1987). Se ha comprobado in vitro que algunos compuestos como el acido fitico y la goma esterculia, son tambien capaces de unir el cadmio (Persson et al. 1987).

ABSORCION INTESTINAL Y BIODISPONIBILIDAD DEL CADMIO EN LOS ALIMENTOS

En el hombre, se estima que la absorcion media de cadmio en el tracto gastrointestinal es de alrededor de un 5% del total ingerido, sin embargo, puede variar influida por algunos factores nutricionales y fisio-patologicos. Asi, en personas con bajas reservas de hierro o con problemas de eliminacion fecal, la proporcion de cadmio absorbido es mayor (Bernard y Lauwerys 1984). Por otra parte, se ha observado en animales que una dieta baja en calcio y proteina aumenta la absorcion intestinal de cadmio (Neathery y Miller 1975).
En general, la absorcion de cadmio a nivel intestinal se produce en dos etapas. En la primera, las celulas de la mucosa internalizan el cadmio presente en el lumen intestinal, y en la segunda etapa, una parte del cadmio atraviesa la membrana basolateral de los enterocitos para pasar a la circulacion sanguinea (Groten y van Bladeren 1994). Sin embargo en condiciones normales en las que la concentracion de cadmio es pequeña, la mayor parte queda retenido en la mucosa intestinal, principalmente unido a la metalotioneina y es eliminado posteriormente con la descamacion de la mucosa intestinal que se produce con la continua renovacion del epitelio (Min et al. 1991). Sin embargo, cuando la dosis oral de cadmio es elevada, se sobrepasa la capacidad de la metalotioneina para unir cadmio y el metal libre atraviesa la mucosa para pasar a la circulacion sanguinea. La capacidad de retencion de cadmio por la mucosa intestinal puede aumentarse por una induccion previa de la sintesis de metalotioneina con cinc (Foulkes y McMullen 1986). En experimentos in vivo realizados con animales, se ha demostrado que la absorcion de cadmio tiene lugar mayoritariamente en la zona proximal del intestino (S¿rensen et al. 1993). Sin embargo, cuando se administran dosis altas de cadmio por via oral este patron puede cambiar, siendo la zona mas distal del intestino delgado la que acumula mas cadmio (Elsenhans et al. 1994). Ademas, tambien se ha comprobado que el segmento intestinal donde se absorbe mayoritariamente el cadmio depende de la edad del animal, asi el cadmio se absorbe mayoritariamente a nivel del ileon en los animales lactantes, mientras que en los adultos lo hace a nivel duodenal (Kostial 1983).

Una vez absorbido el cadmio, pasa a circulacion sanguinea unido a la metalotioneina o en forma libre donde sera transportado por la albumina, almacenandose en higado y riñones. Solo entre estos dos organos se acumula entre el 40 y el 80% del cadmio presente en el organismo.
Cuando la exposicion al cadmio es pequeña pero durante un largo periodo de tiempo, que es lo que sucede habitualmente en el caso de exposicion al cadmio a traves de la dieta, la mayor parte de este metal se acumula en los riñones de una forma casi definitiva (Groten y van Bladeren 1994).
La mayoria de los estudios sobre la absorcion de cadmio se han realizado con las sales inorganicas de este metal, sin embargo el cadmio en los alimentos se encuentra formando complejos con proteinas, acidos organicos u otras moleculas. Por ello, se han realizado una serie de estudios para comparar la absorcion de cadmio a partir de sales inorganicas de este metal y la del cadmio incorporado biologicamente en varios alimentos. En la mayoria de los casos, el cadmio absorbido en forma de complejos organicos se acumula preferentemente a nivel renal (Siewicki et al. 1983; Sullivan et al. 1984; Maage y Julshamn 1987). En concreto, el cadmio unido a la metalotioneina que es la forma en la que se encuentra este metal en algunos alimentos como los riñones, el higado y los moluscos, se acumula tambien preferentemente en los riñones (Maitani et al. 1984; Ohta y Cherian 1991). Ademas, la metalotioneina solo es parcialmente proteolizada cuando se somete a una digestion gastrointestinal in vitro, permaneciendo una gran parte de la proteina intacta y el resto en forma de peptidos con capacidad para unir el cadmio (Klein et al. 1986; Crews et al. 1989). El cadmio unido a la metalotioneina es internalizado por las celulas intestinales de rata en una proporcion menor que en el caso del cloruro de cadmio (Groten et al. 1992). Sin embargo, se ha observado en ratones que excluyendo el cadmio retenido en el tracto gastrointestinal, la acumulacion corporal del cadmio ingerido en forma organica es mayor que la de dicho metal en forma de sal inorganica (Sullivan et al. 1984).

Todo esto sugiere que el cadmio unido a la metalotioneina o a sus fragmentos podria atravesar mas facilmente la mucosa intestinal y acumularse posteriormente en los riñones. En estudios mas amplios realizados con higado de cerdo como fuente de metalotioneina se ha visto que la diferencia en la acumulacion renal de cadmio en la rata, cuando se ingiere en forma inorganica o unido a la metalotioneina es dependiente de la dosis de metal. Asi, a niveles altos de exposicion, la absorcion del complejo metalotioneina-cadmio es elevada; sin embargo, cuando el nivel de cadmio es bajo, el metal probablemente se separa de la metalotioneina y se absorbe en la misma proporcion que el cadmio en forma inorganica (Groten y van Bladeren 1994).
Ya hemos visto anteriormente que la leche y los productos lacteos no contienen concentraciones altas de cadmio, pero a pesar de ello, estos son la fuente principal de exposicion para los bebes y niños en su primera infancia, que pueden llegar a superar la dosis semanal tolerable provisional propuesta por la Organizacion Mundial de la Salud (Fox 1987). Ademas, este problema puede agravarse debido a que la leche favorece la absorcion intestinal de los metales pesados, como se ha visto en experimentos realizados en animales (Jugo 1977). Kello y Kostial (1977) observaron que las ratas alimentadas con leche presentaban una mayor retencion corporal de cadmio que aquellas alimentadas con dietas normales; para los autores la explicacion de estos resultados se debe a que el cadmio en la leche se une a alguna proteina que favorece su absorcion. En un trabajo mas reciente, se ha demostrado que el porcentaje de absorcion del cadmio presente endogenamente en los alimentos, es mucho mayor en ratas alimentadas con una dieta que contiene una alta proporcion de caseina que en las alimentadas con dietas basadas en cereales (Yannai y Sachs 1993). Resultados similares se obtuvieron cuando se comparaba la absorcion del cadmio incorporado naturalmente en ostras, frente a una dieta basada en caseina a la que se le habia añadido una cantidad equivalente de cadmio en forma de cloruro (Siewicki et al. 1983; Maage y Julshamn 1987). El efecto de algunos componentes de la leche sobre la captacion de cadmio por celulas intestinales en cultivo de origen humano ha sido tambien estudiado, en este trabajo se ha observado que la captacion de cadmio por las celulas es mayor en presencia de leche humana en comparacion con la leche de vaca, probablemente debido a la diferente distribucion de este metal entre las fracciones de la leche de ambas especies. Ademas, se ha observado que una proteina presente en la leche, la lactoferrina, muestra un efecto inhibidor sobre la captacion de cadmio por las celulas intestinales, a pesar de su baja afinidad por este metal (Mata et al. 1996a). En el hombre, aunque existe una ligera tendencia a eliminar mas cadmio por via fecal cuando se cambia de una dieta mixta a otra vegetariana, la variabilidad encontrada es muy grande por lo que no se puede extraer ninguna conclusion definitiva (Vahter et al. 1992). Esta tendencia a eliminar mas cadmio cuando se consume una dieta vegetariana puede estar relacionada con la union del cadmio a ciertos compuestos de los alimentos de origen vegetal como son el acido fitico, las fitoquelatinas y la fibra dietaria de una forma similar a lo que sucede con otros elementos traza como el cinc y el cobre (Persson et al. 1987; Torre et al. 1991). En contraste con esta idea, Kollmer y Jackl (1991) han observado que la acumulacion corporal de cadmio en ratas, es superior cuando se administran dietas que contienen el complejo fitato-cadmio o el cadmio unido a la metalotioneina, respecto a otras con el metal unido a las fitoquelatinas o en forma de sal inorganica. Otros autores no han encontrado ningun efecto significativo del acido fitico presente en la dieta sobre la acumulacion de cadmio en ratas (Rose y Quaterman 1984). Recientemente, sin embargo, se ha encontrado que el acido fitico no es capaz solamente de reducir el transporte de cadmio a traves de la pared intestinal en ratas, sino que tambien reduce la cantidad de cadmio retenida por los tejidos. Estos autores sugieren que el acido fitico podria formar complejos insolubles de cadmio y calcio, que prevendrian de esta forma la absorcion del cadmio (Turecki et al. 1994). Otro aspecto importante de la absorcion de los metales es su interaccion con otros nutrientes presentes en la dieta. Es bien conocido que algunos minerales y elementos traza alteran la absorcion y toxicidad del cadmio (Neathery y Miller 1975; Bernard y Lauwerys 1984), entre los que destaca el hierro. Se ha comprobado que el cadmio es capaz de reducir la absorcion del hierro (Hamilton y Valberg 1974; Rama y Planas 1981), y a su vez tambien los suplementos de hierro en la dieta protegen contra la acumulacion y toxicidad del cadmio (Hamilton y Valberg 1974; Fox et al. 1980). Por otra parte, tanto en el hombre como en animales con deficiencia de hierro o bajos niveles de reserva se ha observado que la absorcion intestinal de cadmio esta incrementada (Valberg et al. 1976; Flanagan et al. 1978). El cinc tambien puede tener un efecto protector frente a la acumulacion del cadmio en el tracto digestivo, higado y riñones, al contrario que el cobre y el manganeso que incrementan ligeramente la acumulacion de dicho metal en estos organos (Jacobs et al. 1983). Cuando la dieta es pobre en cinc y cobre, la retencion de cadmio en el tracto digestivo, higado y riñones aumenta, y ademas se ralentiza la induccion de la metalotioneina por lo que puede aumentar el efecto toxico (Panemangaloe 1993).
Parece claro por tanto, que en las dietas deficientes en elementos traza aumenta la absorcion intestinal de cadmio. Sin embargo, la mayoria de los estudios se han realizado sobre la base de una interaccion simple entre un elemento traza, o a lo sumo entre dos, y el cadmio. En un estudio mas amplio combinando ocho minerales y elementos traza, se ha demostrado que el efecto protector se debe principalmente al hierro y cuando este se combina al mismo tiempo con calcio y cinc, el efecto protector es mucho mas pronunciado (Groten et al. 1991). El mecanismo por el cual la internalizacion del cadmio es inhibida por otros elementos, podria ser la competicion entre ellos por la union a los grupos cargados negativamente en el borde en cepillo de los enterocitos, mas que a un mecanismo de competicion por transportadores especificos (Foulkes y McMullen 1987). Por otra parte, tambien algunas vitaminas pueden influir sobre la absorcion del cadmio. Asi, la administracion junto con la dieta de vitamina A, D y su forma activa 1,25-dihidroxi vitamina D3 tiene un efecto protector frente a la intoxicacion por cadmio en ratas (Pleasants et al. 1993). Tambien se ha descrito que la vitamina B6 o piridoxina incrementa ligeramente la acumulacion de cadmio en el higado, aunque las diferencias respecto a una dieta sin esta vitamina no son estadisticamente significativas (Couce et al. 1992). Tambien se ha observado que la administracion de acido ascorbico en la dieta tiene un efecto protector frente a la nefrotoxicidad inducida por cadmio en cobayas, animales que como el hombre no son capaces de sintetizar esta vitamina (Nagyova et al. 1994).

EL CADMIO EN LA LECHE

En condiciones normales, la leche y sus productos derivados contienen unos niveles bajos de cadmio, aunque estos pueden variar considerablemente en funcion del origen geografico de la leche. Tambien hay que tener en cuenta que la carga medio-ambiental de cadmio se ha incrementado ultimamante conforme lo ha hecho su utilizacion industrial, que es relativamente moderna, en comparacion con otros metales pesados como el plomo. Todo esto, junto con las diferencias analiticas entre los laboratorios que determinan los niveles de cadmio, hace que existan ciertas discrepancias en cuanto a los niveles de este metal en la leche (F.I.L./I.D.F. 1978).
Algunos autores han encontrado que la concentracion de cadmio ingerida por las vacas no tiene influencia sobre la concentracion de dicho elemento en la leche, habiendo sido observado este hecho tanto en animales que consumian una dosis unica del metal (Neathery et al. 1974) como en aquellos que recibian el cadmio en la dieta durante largos periodos de tiempo (Sharma et al. 1982; Vreman et al. 1986; Smith et al. 1991). Ademas, se ha sugerido que este elemento se secreta en la leche unido a compuestos organicos, principalmente proteinas, por lo que su paso a la leche estaria limitado por la secrecion de dichas proteinas en el lumen alveolar (Singh y Ludri 1986). Por todo esto, parece que la glandula mamaria juega un papel importante en el control de la transferencia de cadmio a la leche, como se ha visto tambien en la rata, en la que se ha observado que una minima parte del 109Cd inyectado subcutaneamente pasa a la leche a diferencia del 65Zn que lo hace en una alta proporcion (Lucis et al. 1972). En este ultimo trabajo se ha observado ademas que en la glandula mamaria de la rata, el cadmio se une a una fraccion proteica con un peso molecular superior al de las proteinas fijadoras de cadmio presentes en otros organos como el higado y los riñones. En la ratona, el paso de cadmio a la leche es tambien pequeño y ademas, se ha observado que procede de la dieta y no del cadmio que pudiera tener acumulado previamente en su organismo (Whelton et al. 1993).
En la leche humana la concentracion de cadmio puede estar influida por el habito de fumar en la madre y por la carga medio-ambiental de su zona de residencia, siendo superior la concentracion en la leche de madres que residen en areas urbanas respecto a las que lo hacen en zonas rurales (Sternowsky y Wessolowski 1985; Dabeka et al. 1988).
El cadmio añadido a la leche de vaca se asocia en una baja proporcion con la grasa, menos de un 3%, y el resto permanece en la leche desnatada. A pesar de ello, el cadmio no se asocia fuertemente a ninguna fraccion proteica, uniendose un 18% a la caseina acida y tan solo un 6% a las proteinas del lactosuero (Roh et al. 1976a). Estudios realizados recientemente han confirmado estos resultados, aunque tambien se ha observado que la distribucion del cadmio en la leche de vaca es diferente cuando se fraciona mediante procedimientos que no implican el descenso del pH, asociandose el cadmio mayoritariamente con una fraccion proteica compuesta principalmente por caseinas (Mata et al. 1995). El fraccionamiento de la leche mediante procedimientos cromatograficos permite una mejor caracterizacion de los compuestos que fijan el cadmio y asi, se ha observado que el cadmio se asocia con una fraccion de un peso molecular aparente de 70.000 y que esta compuesta de diferentes proteinas, entre ellas, alfa-S1-caseina, beta-caseina, albumina y lactoferrina, aunque la proteina que realmente fija el cadmio en esta fraccion no ha sido identificada (Mata 1995). En el lactosuero de vaca, el cadmio se asocia casi exclusivamente con substancias de bajo peso molecular, tales como acidos organicos o aminoacidos libres, indicando que el compuesto que fija el cadmio en la leche de vaca coprecipita con las caseinas durante su separacion. En la leche humana, el cadmio se asocia mayoritariamente con las substancias de bajo peso molecular (Mata et al. 1995). El efecto de la congelacion y la pasterizacion sobre la distribucion del cadmio en la leche tambien ha sido estudiado, y si bien estos tratamientos no han mostrado un efecto significativo sobre la distribucion del metal en la leche humana; en la de vaca, estos tratamientos pueden reducir la proporcion de cadmio asociado a la fraccion de peso molecular 70.000 hasta un 37% en favor de fracciones del lactosuero que tienen un peso molecular inferior. Este fenomeno se podria deber a la formacion de complejos entre el cadmio y las proteinas del lactosuero, y podria repercutir en la biodisponibilidad de este metal (Mata et al. 1996b). Por otra parte, el descenso del pH de la leche no influye notablemente en la distribucion del cadmio, y asi, a pH 4,5 (al que precipitan las caseinas), una parte importante del cadmio permanece asociado a las micelas de caseina, por lo que los productos lacteos fabricados mediante acidificacion de la leche mantendrian el nivel de cadmio inicialmente presente. Sin embargo, un ligero incremento de la fuerza ionica es capaz de romper la asociacion del cadmio con los compuestos de alto peso molecular en la leche de vaca, por lo que la adicion de sal en la fabricacion del queso puede reducir el contenido de cadmio presente en estos debido a su eliminacion junto al lactosuero (Mata 1995) Aunque los trabajos sobre la interaccion de las proteinas de la leche con este metal no son muy numerosos se ha visto que la beta-lactoglobulina y la alfa-lactalbumina pueden fijar cadmio in vitro, contrariamente a la lactoferrina que presenta una afinidad relativamente baja por este metal (Mata et al. 1996a, Desmet et al. 1991). Se ha descrito tambien la interaccion del cadmio con algunas proteinas del suero sanguineo, que pueden estar presentes en la leche, como la albumina que tiene una afinidad relativamente alta por este metal (Frenet et al. 1981; Guthans y Morgan 1982; Goumakos et al. 1991; Maitani et al. 1991). Otra proteina de origen sanguineo, la glicoproteina rica en histidina, que tiene una afinidad muy alta por metales como el cinc y el cadmio (Morgan 1981; Guthans y Morgan 1982) ha sido identificada en la leche humana (Hutchens et al. 1992). Por otra parte, la inmunoglobulina A plasmatica es capaz de unir el cadmio in vitro (Frenet et al. 1982), proteina especialmente abundante en el calostro humano (Larson 1992). Por ultimo, una proteina con una elevada capacidad de fijar cadmio, la metalotioneina, podria estar tambien presente en la leche humana y de vaca (Mata 1995, Milchake y Schramel 1990).
A pesar de que todas estas proteinas son capaces de unir cadmio in vitro, no se ha demostrado hasta el momento que el cadmio presente en la leche este asociado a ellas, probablemente debido a que las substancias de bajo peso molecular presentes en la leche tienen una afinidad superior por el cadmio que dichas proteinas, ademas la presencia de alguna de estas proteinas en la leche es anecdotica desde el punto de vista cuantitativo.


Sección coordinada por: Dr. Santiago de la Rosa Iglesias
http://www.canaldinamic.es/medici
Jefe de Servicio de Medicina Complementaria. Clinica Ruber ( 1987-1999 ). Secretario de la Sociedad Española de Acupuntura ( 1996-1999 ) Medico Naturista, Homeopata y Acupuntor.

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