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D.J. Burkitt fue quien, en los inicios de la década de los setenta, lanzó las primeras conjeturas sobre el posible papel protector de la fibra dietética sobre el desarrollo de cáncer de colon al observar la escasa incidencia de esta neoplasia entre la población africana y el elevado contenido en fibra de su dieta tradicional. Desde entonces han aparecido diversas teorías que podrían explicar dicho fenómeno: la dilución o absorción de carcinógenos, la reducción del tiempo de tránsito colónico, la alteración en el metabolismo de los ácidos biliares, la reducción del pH intracolónico o el aumento en la producción de ácidos grasos de cadena corta. Los estudios epidemiológicos realizados, en los que se intentaba relacionar la fibra dietética y la incidencia de cáncer colorrectal, eran inconcluyentes. A pesar de ello, el convencimiento sobre el papel protector de la fibra arraigaba cada vez más entre los propios médicos y la población general.
Un estudio de corte, epidemiológico y prospectivo, realizado sobre una muestra poblacional amplia, evaluó el contenido de fibra dietética y la aparición tanto de neoplasias como adenomas colorrectales en un total de 121.700 mujeres. Todas ellas, con edades comprendidas entre 34 y 55 años al iniciarse el estudio, respondieron a un detallado cuestionario con periodicidad bianual durante un periodo de seguimiento de 16 años (1980-1995); en él se preguntaba sobre muy diversos aspectos de la dieta y aparición de enfermedades. Valga decir que la parte del cuestionario sobre los hábitos dietéticos incluía inicialmente (año 1980) 61 ítems, que aumentaron hasta 136 en 1986.
De las mujeres inicialmente incluidas, aquellas que presentaban dietas excesivamente hipo o hipercalóricas, enfermedad inflamatoria intestinal, antecedentes de cualquier neoplasia o síndromes polipósicos familiares fueron excluidas, lo que redujo el número de estudiadas en 88.757. Durante el periodo de estudio se diagnosticaron 787 neoplasias colorrectales. Las mujeres que consumían más fibra eran de mayor edad, realizaban más ejercicio físico, tenían más antecedentes familiares de cáncer colorrectal, se practicaban con más frecuencia endoscopias de cribado y consumían menos carne roja y alcohol pero más folatos, calcio y vitamina D.
El análisis multivariante no demostró asociación entre cáncer de colon y consumo de fibra vegetal, tanto si se analizaba como la proporción de fibra ajustada por el total de calorías de la dieta como si se hacía como consumo total de fibra dietética. Al desglosar el origen de la fibra dietética (cereales, fruta o vegetales) sólo se apreció una tendencia (no significativa estadísticamente) en la reducción del cáncer de colon asociada al consumo de fruta, mientras el consumo de fibra vegetal se asoció con un riesgo significativamente mayor de neoplasia colorrectal.
Los resultados del estudio son ciertamente sorprendentes, aunque no debe olvidarse el hecho de que al tratarse de un estudio basado en cuestionarios es difícil valorar la cantidad "real" y diaria de fibra ingerida por los encuestados, por más detalladas que sean las preguntas. Por otra parte, hay que ser tan entusiastas como antes a la hora de fomentar el consumo de fibra dietética, puesto que no se ha demostrado un efecto contrario al esperado y, además, ya ha sido comprobado en estudios previos que una dieta rica en fibra protege de la enfermedad coronaria y de la diverticulosis y sus complicaciones.
Fuchs CS, Giovannucci EL, Colditz GA et al. Dietary fiber and the risk of colorectal cancer and adenoma in women. N Engl J Med 1999; 340:169-176.
Sección coordinada por:
Dr. Santiago de la Rosa
Iglesias
http://www.canaldinamic.es/medici
Jefe de Servicio de Medicina Complementaria. Clinica Ruber ( 1987-1999 ).
Secretario de la Sociedad Española de Acupuntura ( 1996-1999 )
Medico Naturista, Homeopata y Acupuntor.
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