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Psicología y Reproducción Asistida

A propósito de un Curso de Verano


Del 12 al 16 de Julio tuve la oportunidad de asistir en Denia (Valencia) al Curso de Verano organizado por el departamento de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la UNED, que llevaba por título: "PSICOLOGIA Y REPRODUCCION HUMANA: IMPORTANCIA DEL APOYO PSICOLOGICO EN LA REPRODUCCION ASISTIDA".

Disfruté del curso no sólo por la compañía, que fue genial, sino por su contenido. Esta ha sido posiblemente la primera vez que en España se ha realizado un curso de estas características, desmenuzándose un tema relativamente reciente para la Medicina y muy nuevo para la Psicología, donde se vislumbraron las enormes posibilidades de colaboración terapéutica que en este campo se pueden desarrollar.

Con el visto bueno del director de MedSpain, José Eduardo González Díaz, he ofrecido este espacio a uno de los directores del citado curso, la doctora en Psicología Carmen Moreno Rosset, para que hiciera un balance de los trabajos en este campo.

Dr. Lorenzo Terrasa Nicolau
mitnal@mx2.redestb.es

Lectura del Programa del Curso

La Medicina de la Reproducción es la ciencia que se ocupa de desarrollar técnicas de Reproducción Asistida (R.A.), una alternativa para las parejas con problemas de fertilidad. Sin embargo, el proceso por el que atraviesan las parejas que se someten a las mismas, muchas veces es largo y dificil. Mientras algunas parejas consiguen el embarazo en un año, otras pueden pasar entre 3 y 6 años para conseguir el niño deseado, y otras jamás lo consiguen; debido a ello el desgaste fisico y emocional de las parejas es muchas veces elevado.
Pienso que la Psicología puede aportar en este área, donde las emociones están a flor de piel, grandes ayudas. De hecho así lo está haciendo en otros paises. Por ejemplo Alice Domar y colaboradores (1990,1992) han realizado un trabajo en el Hospital de Boston con parejas que se han sometido a técnicas de R.A. Estos autores han aplicado un programa que consta de 10 sesiones que incluyen técnicas de respiración, relajación, ejercicio, expresión de emociones, restructuración cognitiva, reducción del estrés a través del humor, intención paradójica, etc. Los resultados obtenidos han demostrado una reducción significativa en los niveles de ansiedad, depresión, ira, fatiga, insomino y dolores de cabeza de las mujeres entre el momento anterior y posterior a la aplicación del programa psicológico. Además, el 36% de la muestra consiguió un embarazo en el mismo ciclo y un 34% de mujeres se quedaron embarazadas dentro de los 6 meses después de la aplicación del programa. Resultados similares han sido encontrados por Rodríguez et al. (1983), Farrar et al. (1990), Sharma & Sharma (1992) Thiering et al. (1993), Rosenberg & Epstein (1993), entre otros.

Algunas autoras como la Dra. Georgia Witkin (1995) indica que las mujeres que padecen estrés, además de los clásicos síntomas (úlceras, hipertensión, fatiga crónica...) también presentan otros trastornos como son: infertilidad, tensión premestrual y neurosis de ansiedad. Algunos mensajes de estrés van del hipotálamo a la hipófisis y después a otras glándulas secretantes de hormonas. A largo plazo, pueden aparecer desequilibrios sobre todo en el muy sensible aparato reproductor de la mujer. De todos es conocido el grupo de mujeres que padece esterilidad idiopática, es decir, de origen desconocido. El factor psicológico tiene, en estos casos, un valor relevante. Recordemos que concebir un hijo implica, además de factores biológicos, otros aspectos de origen psicológico como el deseo, esperanza, incertidumbre, o, cuando no se consigue, desilusión, culpa, rabia, depresión, pérdida, duelo y sufrimiento.

En realidad, tanto el diagnóstico como el tratamiento de la infertilidacl pueden alterar el equilibrio emocional, fisico, social, profesional y cognitivo de las parejas, pudiendo llegar incluso a ejercer un efecto de retroalimentación que afecte al problema inicial, es decir, a la propia capacidad de gestación.
Estas parejas han estado largo tiempo manteniendo relaciones sexuales con la intención de tener un hijo. En el transcurso de los meses, no aparece la presencia del mismo, pero sí se vive su ausencia. La familia, los amigos, incluso los vecinos empiezan a preguntarles sobre el tema, otras parejas amigas se quedan embarazadas, mientras que ellos sienten la alegría ajena en la tristeza propia. A veces, las emociones les inundan de tal manera que son incapaces de visitar al recién nacido de la amiga, o les emociona ver a niños jugando en el parque. Es el deseo no cumplido, es la espera que desespera y a veces se vuelve el único motivo de su vida, por lo que de no conseguirlo, las parejas se sienten infelices.

Los programas de R.A. tienen como principal objetivo conseguir la concepción de un ser humano y por lo tanto aplican todas las técnicas y controles médicos necesarios para su consecución. En los equipos de R.A. intervienen distintos profesionales (ginecólogo, andrólogo, biológo, analista, cirujano, anestesista, enfermera, personal administrativo...), sin embargo, los factores psicológicos no han sido tenidos en cuenta por lo general, en los programas aplicados hasta el momento actual.

Fases en los Programas de Reproducción Asistida y Alteraciones Psicológicas:

En cualquiera de los programas de técnicas de R.A., los pacientes atraviesan distintas fases. La primera es la de Diagnóstico, la segunda la de Tratamiento Médico y Aplicación del Procedimiento de R.A., y la tercera la de Resultados.
En cada uno de estos momentos, los sujetos se enfrentan a distintos estímulos estresantes con manifestaciones en distintas áreas de funcionamiento: emocional, intelectual, comportamental, social, de funcionamiento de pareja, etc...

1.- En la primera fase de Diagnóstico, el conocimiento de los motivos que impiden la gestación, es un acontecimiento vital estresante, cuyo impacto puede alterar el estado emocional de los pacientes. En la bibliografia revisada sobre el tema, se ha constatado la relación entre conocimiento de la esterilidad y niveles altos de depresión.

2.-En la segunda fase, se inicia el tratamiento médico que por lo general consiste en hiperestimular los ovarios con el fin de que produzcan mayor cantidad de ovocitos y de esta forma poder obtener mayores posibilidades de fecundación en el laboratorio y por consiguiente aumentar las posibilidades de embarazo. En estos momentos puede aparecer en las pacientes incertidumbre y temor hacia lo desconocido. Las visitas al ginecólogo aumentan considerablemente con el fin de controlar el buen funcionamiento del tratamiento, lo que puede provocar en algunos casos adicción al control médico. A continuación se procede a la aplicación del procedimiento de R.A. más idóneo según el diagnóstico y características de la pareja.
Algunos procedimientos comportan mayor ansiedad que otros, por ejemplo, la fecundación "in vitro" que requiere pasar por el quirófano para obtener mediante anestesia-sedación los ovocitos maduros. Otros procedimientos requieren donantes de gametos bien sea de origen femenino o masculino, y resultan asimismo tensos y dificiles, con multitud de preguntas, dudas y temores que asaltan a las parejas que se someten a los mismos.

3.-Finalmente, las parejas esperan los resultados, es decir, esperan el posible embarazo.
Durante los siguientes quince/diecisite días trás la aplicación del procedimiento de R.A. desaparece el contacto médico, y aumentan los niveles de ansiedad y conductas obsesivas en las mujeres debido a las expectativas de logro o éxito del tratamiento.
Sólo una media del 30% de la población que se somete a técnicas de R.A. consiguen el embarazo. A pesar de que esta media no difiere demasiado de las posibilidades reales que tiene una pareja al mes para conseguirlo por medios naturales, la ausencia de embarazo se experimenta como una pérdida invisible (Read, 1995) y por lo tanto conlleva un momento de duelo y pena profunda. El coste físico, económico y psicológico es sumamente elevado comparado con los resultados medios obtenidos. Por el contrario, cuando el embarazo se consigue, se experimenta júbilo y alegría, pero a la vez aparece el miedo al aborto, es decir a la posible pérdida del bebé.

Por otro lado, debido al bajo porcentaje de embarazos que se consiguen, las parejas suelen repetir los tratamientos varias veces. Si bien el estrés puede disminuir en determinados momentos debido al conocimiento y experiencja propia del proceso terapéutico, por otro lado aumentan las sensaciones de fracaso, de inseguridad, de desesperanza, y de desesperación.
Resulta evidente, que las personas que se someten a programas de R.A. sufren niveles de estrés elevados, su equilibrio emocional se altera, y su calidad de vida disminuye. Su forma de pensar y de afrontar las situaciones es de vital importancia. Asimismo el nivel de ajuste o estabilidad de la pareja puede modular los niveles de estrés y una mejor integración en los programas de reproducción. La bibliografia consultada sobre este tema, demuestra que las variables psicológicas, como las que acabamos de citar, pueden influir en los resultados de los tratamientos de R.A., es decir en conseguir el embarazo deseado.

Varios autores han descrito el proceso psicológico que atraviesan las parejas que se someten a programas de R.A., así como presentan las orientaciones psicológicas pertinentes según la fase en la que se encuentran. Jane Read (1995) indica la necesidad de conocer el proceso psicológico que siguen las parejas con el fin de intervenir según las necesidades de cada momento. Esta autora presenta su modelo y lo compara con el de otros autores (ver cuadro).

MODELOS DE CONSEJO PSICOLOGICO EN INFERTILIDAD
Estadíos de Kubler-Ross
Estadíos de Worden
Estadíos de Egan
Estrategias de intervención psicológica de Egan
Fases de Jane Read
Negación y Aislamiento Reconocer la realidad de la situación. Reconocer la pérdida (la negación de la pérdida puede presentarse de distintas formas: pedir otro diagnóstico). Explorar el problema Prestar atención. Escucha activa. Comprensión empática. Aceptación no crítica (paráfrasis, reflejar sentimientos, resumir). Ayudar al paciente a ser específico. Diagnóstico. Ayudar a comprender la realidad de la situación.
Cólera, enfado y busqueda de culpables. Trabajar a través del dolor de la pena. . Comunicar profunda empatia. Dar información. Compartir sentimientos de ayuda o experiencias (autorrevelación). Inmediatez. Describir metas. Dirigir los sentimientos. Conocer el impacto en las distintas áreas (relacion, sexo..) Cambios emocionales, auto-estima, etc...
Negociación. Búsqueda de significados con el fin de ejercer control de la situación. Adaptarse a un entorno sin hijos. Realizar una nueva comprensión del problema. Explorar nuevas perspectivas. Buscar formas de afrontamiento efectivas. Pensamiento creativo y lluvia de ideas. Utilizar teoría del aprendizaje para planear la acción. Evaluación. Planear la acción. Toma de decisiones. Tomar mayor control de la dirección de sus vidas, de los tratamientos, etc.
Depresión. Incremento de ansiedad y tensión. Confrontamiento de miedos asociados a la falta de hijos. Sentimientos de pérdida. . Planear la acción. Evaluar costes/beneficios.  Aplicación el tratamiento. Ponerlos en marcha y Evaluarlos. . Aplicación de tratamiento. Excitación o miedo a los efectos del tratamiento (físicos y emocionales).
Aceptación de la realidad. Centrarse en el presente. Planear el futuro. Recolocar  las emociones y ponerse en marcha en la vida. Sentirse de nuevo con energía y creativo. Reinventar la vida sin hijos. . . Esperar resultados de los procedimentos terapéuticos. Dificultad en saber qué pensar, qué sentir. Recolocar las energías.
Tomado de: Read, J. (1995) Counselingfor Fertility Problems. London: Sage Publications.


Como puede observarse en la fase de diagnóstico se trata de ayudar a la pareja a comprender la realidad de la situación, y conocer el impacto en las distintas áreas (relación de pareja, sexualidad, trabajo, familia, etc.), y por tanto es necesario evaluar los cambios emocionales. Una vez que la pareja conoce su problema deberá tomar decisiones sobre el procedimiento de R.A. recomendado por los médicos; se trata de un momento en el que la pareja, por lo general, siente una pérdida de control, al entregar a la ciencia sus posibilidades de engendrar hijos en un laboratorio, por lo que la intervención psicológica deberá orientarse hacia recuperar el control en cuanto a las creencias y valores acerca de la reproducción. En la aplicación del tratamiento de R.A. aparece por un lado excitación por poner en marcha una posible solución y por otro miedo a los efectos del tratamiento tanto fisicos como emocionales. Finalmente la pareja se somete a una fase de espera de resultados en la que no saben qué hacer, qué pensar ni qué sentir, por lo que el psicólogo tiene un papel importante en reconducir las emociones y en anticipar los posibles resultados que pueden ser tanto positivos como negativos.

Conclusiones:

Por todo esto, pensamos que la Medicina de la Reproducción y la Psicología deberían unirse para la consecución de este fin. Es evidente que la ciencia médica está consiguiendo grandes logros en este campo. Sin embargo, en España, está por demostrar si estos logros aumentarían con el conocimiento de la psicología aplicado en el campo de la reproducción humana. Como hemos explicado anteriormente, desde el diagnóstico hasta el embarazo inclusive, el estrés está presente en las personas, las emociones se entremezclan, pendulan entre el poío positivo (esperanza, ilusión, entusiasmo...) y el negativo (desilusión, tristeza, rabia...), el tiempo transcurre y la calidad de vida de las parejas disminuye, algunas mujeres pasan más de un año sin comprarse ropa nueva, porque esperan que el siguiente tratamiento de R.A. sea el definitivo, otras incluso dudan en elegir puestos de trabajo importantes por si se quedan embarazadas en el próximo tratamiento. La vida sigue adelante, el embarazo no llega y su vida queda paralizada en el tiempo, pero el tiempo que transcurre les presiona enormemente. La pareja se debilita, la relación cambia debido a que se centran en un punto inexistente/invisible (el hijo esperado) y se olvidan que cada uno de ellos está presente y es visible y real y que la felicidad no depende de lo inexistente sino de lo que se es, por lo tanto es importante enseñar a estas parejas a mirarse a sí mismos y entre ellos porque no necesitan nada más para ser felices. La felicidad es un estado interno de la persona y sólo desde dentro puede surgir.

Creo que desde la Psicología podemos aumentar la calidad de vida de las parejas que se someten a técnicas de R.A., podemos colaborar con el equipo médico en cómo orientar el manejo de emociones durante la consulta, en cómo dar la información a los pacientes, y si además conseguimos aumentar el número de concepciones (tal y como señalan los estudios de Alice Doman et al. (1990, 1992), Annette L. Stanton & Christine Dunkel-Schetter (1991), Jane Read (1995) o Sandra & Leiblum (1997) entre otros), nuestra labor en este campo estaría plenamente justificada.

CORRESPONDENCIA SOBRE EL TEMA:
Dra. Carmen Moreno Rosset
Profesora Titular del Departamento de Psicología de la Personalidad,
Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la UNED.
cmoreno@psi.uned.es

 


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