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Nuestra anterior entrega introducía el tema del Síndrome del Edificio Enfermo (SEE), que la Organización Mundial de la Salud ha definido como un conjunto de enfermedades originadas o estimuladas por la contaminación del aire en estos espacios cerrados. A continuación, reproducimos el resultado de los estudios realizados por la empresa MAESA, que los ha puesto a disposición de ALERGIAS.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha definido como Síndrome del Edificio Enfermo (Silk Buildings Syndrome, "SEE"), a un conjunto de molestias y enfermedades originadas en la mala ventilación, la descompensación de temperaturas, las cargas ionicas y electromagnéticas, las partículas en suspensión, los gases y vapores de origen químico y los bioaerosoles, entre otros agentes causales identificados. El tipo de dolencias que producen y estimulan estas situaciones es variado: jaquecas, nauseas, mareos, resfriados persistentes, irritaciones de las víoas respiratorias, piel y ojos, etc. Entre estas dolencias las alergias ocupan un papel importante.
Este modelo contempla los apartados siguientes:
1. Discutir la naturaleza de los problemas con los propietarios, operadores, ingenieros y personal de mantenimiento.
2. Discutir la naturaleza y síntomas de las quejas.
3. Inspección inicial para las mediciones.
3.1. Medición del CO2, humedad relativa y temperaturas en varios puntos.
3.2. Inspección del comportamiento de las fuentes inciales incluyendo el contacto con los fabricantes y suministradores, material de construcción, productos de limpieza, posibles contaminentes interiores. Las instalaciones de climatización y ventilación de los edificios ocupan el primer lugar entre las causas de la aparición de malestar y de enfermedades.
3.3. Determinar el tipo y tamaño de las rejillas de impulsión. Medir su caudal y compararlo con los estándares de ASHRAE. Chequear posibles cortociuitos, aire de renovación y de retorno.
3.4. Examen del estado de los conductos. Localización de los puestos de trabajo en relación a la situación de las rejillas.
3.5. Localizar puntos de posible recirculación del aire.
3.6 Inspeccionar el sistema de ventilación. Inspeccionar los conductos respecto a la posible contaminación, reservorios de agua y existencia de microorganismos.
Diseño de un cuestionario adaptado para cada caso y edificio.
Las causas precisas que motivan el síndrome son muy difíciles de aislar porque a menudo las concentraciones de contaminantes difundidos en el aire son menores a los TLVS (Velores Límites Tolerados para cada uno de los contaminantes). Es así en el caso del ozono y el óxido de nitrógeno en ambientes en los que se fuma o bien en el caso de los halófanos en los quirófanos. Esto nos lleva a la conclusión de que se producen efectos sinérgicos debido a la presencia simultánea de varios contaminantes.
Si el oxígeno existente en el aire es sometido a un campo eléctrico determinado, se activa el último orbital de la molécula, pasando a convertirse en oxígeno activo y que al chocar con otras moléculas de oxígeno dan lugar a un nuevo estado. En este sentido, todos los sistemas que generan oxígeno activo mediante un campo eléctrico cuya diferencia de potencial sea superior a 12.000 voltios, está produciendo además óxido de nitrógeno, que con una humedad relativa alta produce un contaminante peligroso: ácido nítrico.
La concentración de ozono en el aire, es la cantidad que no ha reaccionado en ninguno de los procesos de oxidación que han tenido lugar y que permanece en el ambiente mientras que exista algún elemento que lo siga produciendo. El valor máximo en relación a las concentraciones admisibles en espacios cerrados y habitados, está normalizado por diversos organismos internacionales. Dicho valor es de 0,05 ppm para 8 horas de trabajo durante 365 días al año.
Entre las reacciones de oxidación más importantes podemos citar la oxidación de la materia orgánica en suspensión, que sirve de nutriente a determinadas bacterias. Otro de los procesos de oxidación a destacar tiene lugar en presencia de nicotina y alquitrán provenientes del humo de tabaco.
En todos estos procesos de oxidación se libera oxígeno. Cuando existe un generador de oxígeno activo en un espacio cerrado, el residual de ozono es acumulativo en el tiempo. El ozono, asimismo, reacciona con algunos componentes químicos, pero en casos muy concretos y no generalizables.
Entre los efectos negativos que altas concentraciones de ozono pueden producir en los seres humanos, se encuentran, en primer lugar y con efectos inmediatos, los vómitos y el picor de ojos, a medio plazo la disminución de la capacidad pulmonar y a largo plazo la eliminación de la mucosa nasal. Hay personas hipersensibles a quienes las bajas concentraciones de ozono les producen ya reacciones como las expuestas.
Se habla normalmente de "equilibrio iónico del aire" cuando por centímetro cúbico de aire existen 1200 iones positivos y 1000 negativos. Este es el verdadero electroclima en el cual el metabolismo y el sistema nervioso humano están más habituados.
Los iones tienden a agruparse con partículas de polvo, gotas de agua, etc. La presencia de iones positivos produce alteraciones en el sistema nervioso: fatiga, aumento del ritmo cardiaco, contracción capilar, reducción de la actividad metabólica, agudización de los dolores, alergias y congestión nasal, disminución de la capacidad respiratoria, etc.
En los edificios modernos con sistemas de acondicionamiento, la recirculación y la distribución del aire por conductos metálicos produce una reducción drástica del número de iones negativos en el ambiente, con un aumento de iones positivos. Se han llegado a medir concentraciones de 700 iones positivos y 200 negativos
Con los ionizadores sin ventilador se alcanzan concentraciones de iones negativos altísimos, alrededor de 2 millones por cm3, mientras que a 250 cm de distancia del ionizador la concentración sólo llega a 4000 por cm3.
En el caso de que disponga de un ventilador, se mejora la distribución evitando en parte las manchas negras alrededor de los equipos, ya que se reduce la agrupación de iones con las partículas de polvo. Hay que tener en cuenta que una generación indiscriminada de iones negativos es acumulativa en el tiempo y sus efectos producen un desequilibrio en el ambiente.
El precipitador electrostático se basa en la utilización de fuerzas eléctricas para la retención de partículas en suspensión.
Los filtros electrostáticos, generan ozono pero no son ozonizadores.
Los filtros electrostáticos generan iones negativos pero no son ionizadores .
El filtro de carbón activado, para eliminar vapores y gases de origen químico.
MARCELO MONTES DE OCA
mmdeoca@adinet.com.uy
mdeoca@redfacil.com.uy
Montevideo-Uruguay
Sección
coordinada por: Dr. Santiago
de la Rosa Iglesias
http://www.canaldinamic.es/medici
Jefe de Servicio de Medicina Complementaria. Clinica Ruber ( 1987-1999 ).
Secretario de la Sociedad Española de Acupuntura ( 1996-1999 ) Medico
Naturista, Homeopata y Acupuntor.
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